La palabra barrio según los diccionarios y otras definiciones

Según la mayoría de los diccionarios, la palabra barrio corresponde a “cada una de las partes en que se acostumbra dividir una ciudad o pueblo, para la más precisa orientación de las personas y más fácil control administrativo de los servicios públicos”[1] , viene del latin ‘barrium’ o del árabe ‘barri’ (de fuera, exterior, separado), que por su vez se acerca a ‘arraial’ de Minas Gerais – pequeño pueblo rural.

Re relaciona con el inglés ‘neighbourhood’ y del francés ‘quartier’, que da una idea de contiguidad, pertenencimiento, diferente del ‘district’, de la ‘unité de voisinage’ (unidad de inmediación) y del ‘banlieue’ (suburbio, periferia). Según Souza[2] , la etimología es barr, bar, tierra, campo, campo inmediato a una población. Bar, barr, barrio, continuó llamándose ese campo mismo después de haberse edificado en él; y por último, vino a significar ‘barrio’ una de las divisiones locales o municipales de los pueblos, y sobretodo de los pueblos grandes. En algunas partes, por ‘barrio’ se entiende lo mismo que ‘arrabal’, grupo de población situado en el extremo de un pueblo, o un poco separado de él.

Por otro lado, la idea portuguesa de barrio, al menos lisboeta, es que es una grand región administrativa, existiendo sólo 4 barrios – Lisboa Oriental, Lisboa Occidental, Barrio Alto y Barrio Bajo, cubriendo un total de 43 parroquias. La orientación y el reconocimiento del territorio por los habitantes tiene por referencia la denominación de las parroquias, cada una dedicada a un santo devoto. Esta situación permanece hasta hoy. Los barrios son sólo extensos polígonos para la ordenación y el control de los servicios urbanos por parte de la Cámara Municipal de Lisboa, especie de ayuntamiento local.

Más allá de las cuestiones de nomenclatura, podemos decir que el ‘barrio’ sólo existe verdaderamente si está apoyado sobre el triple morfológico-dimensional (a); político-administrativo (b) e histórico-social (c). O sea, es encerrado por una forma y un tamaño (a), por líneas o límites que lo representan para la disposición de los servicios por parte del Estado (aunque las líneas oficiales no coincidan con los límites de los habitantes (b), y es escenario de factos históricos y depositarios de valores sociales y culturales de aquella sociedad que lo habita (c). Cada una de esas facetas por separado no sirve para caracterizarlo, visto que sólo funciona si están entrelazadas y complementadas entre sí.

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[1] Ferreira, A . B. H., 1977.
[2]  Souza, M. J. L., 1989, p.153-154.

 

Del punto de vista morfológico-dimensional

Más allá de una forma y un tamaño, la escala barrio sería la escala intermedia entre la escala de la calle y la escala de la ciudad[3], correspondiendo todavía a la dimensión urbana, según Lamas[4].

Souza[5] afirma que un barrio ideal debería tener entre 3 y 5 km de extensión, mientras que Carlos Nelson dos Santos[6] cuantifica en una media de 36 cuadras la extensión de un barrio, según el principio de la cuadrícula ortogonal usado en las ciudades nuevas de Roraima.

 

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[3]

Aldo Rossi readecúa la clasificación de Tricart, dividiendo jerárquicamente el aglomerado urbano en 3 escalas: de la calle, del barrio y de la ciudad. En: Rossi, A. , 1995, p. 63-67. 

[4]

 Jose Garcia Lamas, más allá de confirmar las 3 escalas, les asigna ‘dimensiones’, correspondiendo a la escala de la calle, la dimensión sectorial; a la escala del barrio, la dimensión urbana, y a la escala de la ciudad, la dimensión territorial. En: Lamas, J. R. G., 1993, p. 74-76.

[5]

 Souza, M. J. L., 1989, p. 144.

[6]

 Santos, C. N., 1988, p. 115.

 

Del punto de vista político-administrativo

La escala barrio sería la dimensión del territorio ideal para la reivindicación colectiva[7] , base social de un activismo, de una organización de barrio (asociación de habitantes), porque cataliza la referencia simbólica de aquél recorte, diferente de la escala de la calle.

Rapoport[8] afirma que los barrios existen cuando hay una congruencia socio-física, o sea, cuando coinciden las dimensiones físicas y sociales (sobre aquél polígono territorial), teniendo una población entre 5.000 y 10.000 habitantes, medida de barrios franceses e ingleses.

Para el Ayuntamiento de la ciudad de Recife[9], barrio es la ‘expresión de la identidad cultural de la ciudad. Toda persona busca vivir en un lugar que concuerde con su modo de vida, esa es la importancia del ‘barrio’. Los barrios, todavía no aparecen por casualidad. Luchas y conflictos marcan la formación de esas áreas, e influencian la elección de los nombres. En Recife muchos barrios tienen origen en los ingenios de azúcar situados en las orillas del río Capibaribe. Por el contrario, la conquista del río es uno de los factores más expresivos en el proceso de formación y organización de la Ciudad de Recife.

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[7]  Wilheim, J., 1982, p. 63-65.
[8]  Rapoport, A ., 1978, p. 155-163.
[9]  Recife, J. C., 1999, p. 12.

 

Del punto de vista histórico-social

Lefebvre[10] refuerza la idea que el barrio corresponde a una escala territorial que es definida también por un módulo social, o mejor, es donde hay una mayor convergencia entre el espacio geométrico y el espacio social, entre el cuantificado y el calificado.

La escala de barrio correspondería a la escala parroquial de otrora, dada era la ligación iglesia-núcleo urbano, una vez que eran oficializados en el templo (que representaba la instancia civil y política) los bautismos, las bodas, los óbitos; y por consiguiente la iglesia tenía el control espacial de aquel territorio donde ejercía sus actividades.

Para Carlos Nelson dos Santos[11], la noción de centralidad es más importante que el reconocimiento de límites: para los habitantes de un barrio, él existe en función de su centro. Y esos centros correspondían a la organización de las parroquias de la Iglesia Católica. Cada parroquia tenía su templo y su santo protector, se organizaban alrededor de ellos y de otras facilidades como ferias y mercados.

Importa más saber en qué local hay una mayor superposición de significados de que precisar donde empieza una zona homogénea y acaba otra.

Otra referencia viene de los burgos de la París medieval, a través de los estudios de Richard  Sennett [12]. Burgos que no tenían paredones, pero eran igualmente dotados de amplios y bien definidos derechos. Incluso los derechos de construcción, que eran vendidos (no eran vendidos los lotes, pero sí el derecho de construir), pagándose tasas a la Corona y a la Iglesia.

Para Antonio Candido[13], en el interior de Sao Paulo, el barrio correspondía a una ‘nación pequeña’, entiéndase: la porción de tierra a la que los habitantes tenían consciencia de pertenecer, formando una cierta unidad diferente de las otras, vistiendo, por así decir, el esqueleto topográfico.

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[10]  Lefebvre, H., 1971, p. 195-200.
[11]  Santos, C. N., 1988, p. 113-115.
[12]  Sennett, R., 1997, p. 163-164.
[13]  Souza, A . C. M., 1987, p. 57-65.

 

Los ejemplos de Apipucos y Poço da Panela

Esta armazón rápidamente levantada sirve para explicar los ejemplos de los ingenios que viraron a barrios en Recife, especialmente los ingenios del eje del río Capibaribe. Límites que ya vienen delimitados desde hace por lo menos 4 siglos.

Trátase de una misma escala que sobrevive con diferentes nomenclaturas: ingenios – parroquias y pueblos – arrabales y barrios. Después de los ingenios de azúcar, las parroquias van a dar lugar a las Zonas Administrativas del IBGE (años 1950/60/70), a los Sectores Censales (ligados a las urnas electorales) en los años 1980 y, finalmente, a los barrios y regiones administrativas. La ciudad de Recife se encuentra dividida actualmente en 6 Regiones Político-Administrativas (RPA’s) y 94 barrios componentes.

Cuantifiquemos como ejemplos los barrios de Apipucos y Poço da Panela, derivados de los ingenios Monteiro y Casa Forte, respectivamente. Tienen una población de alrededor de 3.000 hab., una extensión territorial alrededor de 100 ha, y en Apipucos todavía  no se puede contar el número de cuadras, debido a la tipología de los asentamientos adheridos a las formas topográficas. Y ni por estar fuera de los ‘presupuestos’ padrones dejan de ser barrios. Lo que refuerza la idea del triple, el morfológico-dimensional por sí solo no descalifica el todo, el político y el histórico-social se complementan y se equilibran.

Por otro lado, la centralidad de esos barrios aún se da en la iglesia, en su largo y casas cercanas. La ligación parroquia-núcleo de barrio aún se mantiene fuerte, existe el apego al lugar. Son lugares donde todos se conocen y reconocen la inmediación; existen fuertes lazos afectivos entre las familias y con el propio sitio, a diferencia del día-a-día de la ciudad grande.

Apipucos y Poço da Panela son barrios históricos, en los que el sentido de lugar es más sentido, la memoria acumulada aliada a los atributos naturales fortalece ese sentido, son barrios aristocráticos desde el inicio de la ocupación. Bellas mansiones y hábitos rurales siempre hicieron parte de su paisaje y de su repertorio. El elemento agua asociado al status social es por sí solo un valor intrínseco al paisaje recifense. Los más favorecidos siempre ocuparon la planicie y las orillas planas de los cursos del agua y del mar, mientras que los menos favorecidos siempre consiguieron infiltrarse entre esos y el agua, a veces hasta dentro del agua misma; esa fisionomía se repite en Apipucos y en Poço da Panela, donde las invasiones y asentamientos de baja renta son antiguos y puntúan los escenarios históricos.

 FIGURA 01

– Apipucos, dibujo ilustrativo según las Plantas Catastrales nos. 81-52-00; 81-52-05; 81-62-00; 81-62-05; 81-63-00; 81-63-05; 81-64-00; 81-72-05; 8173-00; 81-74-00. Recife: FIDEM, 1989.

FIGURA 02

- Poço da Panela, dibujo ilustrativo según las Plantas Catastrales nos. 81-70-05; 81-71-05; 81-72-00; 81-80-05; 81-81-00; 81-81-05. Recife: FIDEM, 1989.

FIGURA 03

– Los limites de los Barrios recifenses, tomándose como base los Sectores Censales del IBGE, años 80. Fuente: PCR/SEPLAN, Recife, PE.

FIGURA 04

– Delimitación de las Regiones Político-Administrativas (RPA’s) y los barrios componentes. Fuente: RECIFE, Ayuntamiento del la Ciudad de. El Recife en números. Recife: PCR/SEPLAN, 1998.

FIGURA 05

– Apipucos, foto aérea. Foto: Gustavo Maia, 1999 (derechos autorales donados).

FIGURA 06

– Poço da Panela, foto aérea. Foto: Gustavo Maia, 1999 (derechos autorales donados).

Bibliografía

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FERREIRA, Aurélio Buarque de Holanda. Nuevo diccionario de la lengua portuguesa. Rio de Janeiro: Nueva Frontera, 1977.

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LAMAS, José  Ressano Garcia. Morfología urbana y el dibujo de la ciudad. Lisboa: Fundación Calouste Gulbekian, 1993.

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LEFEBVRE, Henri. Barrio y vida de barrio. En: De lo rural a lo urbano. Barcelona: Ediciones Península, 1971, p. 195-200.

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RAPOPORT, Amos. Aspectos humanos de la forma urbana: hacia una confrontación de las ciencias sociales con el diseño de la forma urbana. Barcelona: Gustavo Gili, 1978.

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RECIFE, 462 años después: ingenios originaron barrios recifenses. Jornal do Commercio, Recife, 7 mar., 1999, Cuaderno Ciudades, p. 12. 

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ROSSI, Aldo. La arquitectura de la ciudad. São Paulo: Martins Fontes, 1995. 

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SANTOS, Carlos Nelson dos. La ciudad como un juego de cartas. Niterói: Eduff; São Paulo: Proyecto, 1988. 

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SENNETT, Richard. Carne y piedra: el cuerpo e la ciudad en la civilización occidental. Rio de Janeiro: Record, 1997. 

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SOUSA, Antonio Candido Mello e. Los compañeros del río Bonito. São Paulo: Dos Ciudades, 1987. 

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SOUZA, Marcelo José Lopes de. El barrio contemporáneo: ensayo de abordaje política. Revista Brasileira de Geografia, Rio de Janeiro, n. 51, p. 139-172, 1989. 

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WILHEIM, Jorge. El barrio, la unidad urbana. En: Proyecto São Paulo: propuestas para la mejoría de la vida urbana. Rio de Janeiro: Paz y Tierra, 1982, c. 3, p. 63-65.