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REVISTA
DE URBANISMO
N°5, Enero 2002
ISSN 0717-5051
Chile
- Extranjero ARTÍCULOS
- ENSAYOS - ENTREVISTAS - CRÍTICAS - REFLEXIONES - PONENCIAS
Movilidad
en los Suburbios Dispersos y el Nuevo Urbanismo en los Estados Unidos
de América: ¿importación irreflexiva desde
Chile?
| Constantino
Mawromatis P. |
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Arquitecto
de la Universidad de Chile, Bach. of Architecture, University
of Miami. Libre ejercicio de la profesión y académico
de la F.A.U. de la Universidad de Chile. Actualmente cursa
el programa Doctoral Universidad Politécnica de Madrid
- Universidad de Chile.
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Palabras
Claves: SUBURBIO
DISPERSO U.S.A, PLANIFICACION URBANA NEOTRADICIONAL,
MOVILIDAD EN AREAS METROPOLITANAS.
Key
words: DISPERSE SUBURBS IN
THE U.S.A., NEOTRADITIONAL URBAN PLANNING, MOBILITY
IN METROPOLITAN AREAS.
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Citación:
MAWROMATIS P., Constantino. "Movilidad
en los suburbios dispersos y el Nuevo Urbanismo en los Estados
Unidos de América: ¿importación irreflexiva
desde Chile?", en: Revista de Urbanismo,
N°5, Santiago de Chile, publicación electrónica
editada por el Departamento de Urbanismo, F.A.U. de la Universidad
de Chile, enero de 2002, I.S.S.N. 0717-5051.
http://revistaurbanismo.uchile.cl/n5/mawromatis.html
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Resumen
El
suburbio disperso ha sido el modelo predominante en el crecimiento
en los Estados Unidos en el siglo XX. Este modelo ha repercutido
dramáticamente en la movilidad de las áreas
metropolitanas de los EE.UU., generando una creciente demanda
por nuevas infraestructuras y ocasionando un progresivo deterioro
en la calidad de vida de sus habitantes. Frente a esta realidad
van surgiendo nuevas propuestas que propugnan una planificación
neotradicional. En Chile, la suburbanización generada
en las últimas dos décadas, controlada en gran
medida por fuerzas especulativas, podría verse como
una importación irreflexiva de un modelo ajeno, soslayándose
las consecuencias negativas que podría tener en el
futuro del desarrollo de nuestros asentamientos urbanos.
Abstract
The
disperse suburb has been the most widely used model in the
United States during the 20th century. This manner of planning
has greatly influenced the mobility within the metropolitan
areas in the U. S. creating an increasing demand for new infrastructure
thus diminishing the standard of living of the inhabitants.
Because of this there has been new propositions that suggest
to work with neo-traditional planning. In Chile the suburban
expansion that has been taking place during the last two decades,
mainly due to the posible profits of real estate investments,
can be seen as thoughtless attempt to import a foreign model,
thus setting aside negative consequences that might affect
the future development of our urban settlements.
Introducción
Con
el creciente aumento de la demanda de movilidad durante la segunda
mitad del siglo XX en las áreas metropolitanas norteamericanas
se genera, a partir de los años 80, un gradual desencanto
con el estilo de vida propio de las urbanizaciones residenciales
del suburbio disperso en los EEUU.
Los
problemas de congestión de tráfico y las consiguientes
secuelas económicas, sociales y de salud, son derivados directos
e indirectos de su particular modelo de crecimiento.
La
construcción de nuevas infraestructuras viales sólo
presenta un alivio en una etapa inicial, para luego transformarse
en un aliciente para la construcción de nuevas suburbanizaciones
y el uso cada vez más masivo y extensivo del automóvil,
agravando de esta manera la raíz del problema.
Por
otro lado, el encantamiento inicial de la gente frente al desarrollo
tecnológico y a las nuevas alternativas de movilidad, sumado
a los cambios en las modalidades de trabajo y comunicación,
no reemplazan las necesidades de un individuo o grupo humano de
sentirse parte de una comunidad, de socializar, y de contactarse
con el medio construido y natural. Esto último es, en definitiva,
lo que permite formar la identidad individual y colectiva.
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Figura
Nº1: Miami, Florida.
Foto de C. Mawromatis P., C.1990. |
1.
El suburbio disperso y consecuencias en la movilidad en los Estados
Unidos
El
suburbio como principal modelo de crecimiento se configuró
en los EE.UU., esencialmente como una actividad económica,
relegándose las consideraciones de diseño urbano a
un plano secundario. Ello incidió en la pérdida de
protagonismo de los arquitectos y urbanistas en la toma de decisiones
referentes a los temas de la ciudad. Se privilegiaron entonces,
los factores económicos especulativos, como también
consideraciones de orden político en la asignación
y división de distritos.
Es
así como el paisaje norteamericano está estructurado
a partir de la propiedad privada, la cual ha sido determinante en
la conformación de las ciudades. La actividad pública
por su parte, participó conjunta y paralelamente en el desarrollo
y la expansión del territorio (Easterling, 1993).
La aparición del suburbio
A
mediados del siglo XIX apareció el suburbio como una alternativa
de crecimiento. El suburbio representó un ideal de vida,
ofreciendo seguridad, un ambiente limpio, segregado y cercano a
la naturaleza.
En
los años 1930, se tomó la decisión política
y económica de incrementar y privilegiar el aspecto comercial
del desarrollo suburbano residencial, por sobre el compromiso del
sector público. En 1934 el Federal Housing Administration
(FHA) (1), una agencia gubernamental
de fomento y regulación del crecimiento suburbano, elaboró
una serie de recomendaciones y proyectos directamente relacionados
con la actividad bancaria y comercial que influenciaron de manera
fundamental en la materialización del crecimiento del paisaje
suburbano. A través de su política de favorecer la
estandarización de las soluciones habitacionales acogidas
a ésta, se fomentó el desarrollo de grandes urbanizaciones
netamente habitacionales. A partir de ese momento histórico
el desarrollo de los suburbios se convirtió de hecho, no
solamente en una actividad comercial, sino que en una de las principales
industrias de los EE.UU., críticamente ligada a la recuperación
de la pos-depresión y estrechamente relacionada a la industria
automotriz (Easterling, 1993).
La consolidación del suburbio disperso y el posterior
desencanto de sus habitantes
Ya
en los años 1950 y por primera vez en su historia, la mayoría
de la población de los EE.UU. vivía en suburbios,
llegando en el censo de 1980 a constituir aproximadamente el 65%
de la población total (2).
Este desarrollo suburbano se ha configurado esencialmente por viviendas
unifamiliares aisladas, normadas por el "zoning"
como instrumento ordenador y regulador, complicando aún más
la estructuración de espacios públicos con forma y
destino definidos. Paralelamente se ha promovido la fuerte inversión
en infraestructura vial, concentrándose en la creación
de autopistas que conectan las distintas zonas de la ciudad y al
territorio en general.
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Figura
Nº2: Subdivisión al sur-este de Phoenix, Arizona.
Fuente: Land Lines, January 2002, Newsletter of the
Lincoln Institute of Land Policy. Sección de foto original
en color, de Alex Mac Lean, Landslides Aerial Photography,
Cambridge, Massachusetts. Reproducción sin fines de
lucro, con objetivos estrictamente culturales.
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Esto
por su parte, ha incentivado la creación de nuevos suburbios
residenciales, preferentemente en la periferia de la ciudad, en
donde los costos aún hoy se mantienen bajos, con el consiguiente
beneficio económico para la inversión privada y el
consecuente daño al entorno construido y al natural, deteriorando
en última instancia la calidad de vida de los ciudadanos.
Según
señala el ingeniero español, Dr. Julio Pozueta (1991-92),
las políticas que apuntan hacia la dirección de aumentar
la infraestructura vial -opción con la que se afrontó
en los 60 y 70 los aumentos de demanda y movilidad- resulta hoy
día difícil de realizar en estas áreas, tanto
por el encarecimiento de tales obras, que requerirían en
muchos casos la remodelación de barrios recientemente construidos
y la adquisición de suelos muy costosos, como por las progresivas
exigencias de calidad ambiental de los habitantes de las áreas
urbanas y suburbanas, que tienden a limitar la expansión
de la circulación del automóvil.
Es
así como el habitante de las áreas metropolitanas
norteamericanas destina un importante porcentaje de su día
en las autopistas. El automóvil, que representó en
la cultura norteamericana por buena parte del siglo XX la máxima
expresión de libertad individual, y que posibilitó
el desplazamiento por el territorio a través de la flamante
red vial, se ha convertido hoy en el medio obligado para efectuar
las tareas diarias tales como el trabajo, educación, recreación,
compras, etc.
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Figuras
Nº3 y 4: Miami, Florida.
Fotos de C. Mawromatis P., 1997. |
El
Nuevo Urbanismo frente a los desafíos de la movilidad
Frente
a la creciente insatisfacción y frustración que existe
en el norteamericano medio, con respecto a su medio ambiente construido
del suburbio disperso y a la problemática de movilidad que
se contrapone con el ideal de libertad individual, han surgido con
gran aceptación de la crítica especializada y de la
opinión pública, iniciativas para incorporar el diseño
urbano como variable fundamental en los nuevos proyectos de los
promotores inmobiliarios. Estas nuevas iniciativas de orientación
neotradicional, reintroducen los usos mixtos y otros variados aspectos
de los poblados tradicionales de los EE.UU. (Traditional Towns),
que refuerzan el sentido de una comunidad compacta y la identidad
para con su medio ambiente construido.
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Figura
Nº5: Proyecto "A New Village in the Suburbs",
situado en Dade County, Florida 1992,
Arqtos. Dover, Kohl & Partners.
Fuente: KATZ, Peter, The New Urbanism Toward an Architecture
of Community, Ed. Mc Graw-Hill, Inc. Dibujo original en
color, de Maricé Chael, p. 98. Reproducción
sin fines de lucro, con objetivos estrictamente culturales.
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El
Nuevo Urbanismo
Agrupados
en un movimiento llamado el "New Urbanism" (Nuevo
Urbanismo), un número creciente de arquitectos y urbanistas
han adherido a una visión más integral del urbanismo
que la mera zonificación funcional y el ordenamiento vial
vehicular, rescatando los valores de los poblados tradicionales
de norteamérica.
En
contraste con los suburbios dispersos, la planificación neotradicional
se caracteriza por la incorporación de usos mixtos, densidades
mayores, incorporación de transporte público, vías
peatonales y ciclovías. Además, estos proyectos presentan
una mayor conectividad con las redes viales y con el tejido urbano
existente.
Como
alternativas a los instrumentos de regulación vigentes en
los EE.UU., el New Urbanism propone normativas propias como
el TND (Traditional Neighborhood Development), de Duany and
Plater-Zyberk, y el TOD (Transit Oriented Development), de
Peter Calthorpe.
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Figura
Nº6: Proyecto "The Town of Kentlands", Gaithersburg,
Maryland, 1988,
Arqtos. Duany & Plater-Zyberk;
Fuente: KATZ, Peter, The New Urbanism Toward an Architecture
of Community, Ed. Mc Graw-Hill, Inc. Dibujo original en
color, de Maricé Chael, p. 31. Reproducción
sin fines de lucro, con objetivos estrictamente culturales.
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La
planificación neotradicional y la movilidad
La
primera experiencia de planificación neotradicional (TNC
- Traditional Neighborhood Communities) en los EE.UU., se materializa
en el proyecto de un asentamiento costero en el norte del estado
de Florida que surge de un visionario promotor inmobiliario, Robert
Davis, el cual encarga el proyecto a la oficina de los entonces
noveles arquitectos y diseñadores urbanos Andres Duany y
Elizabeth Plater-Zyberk. Estos plantean desarrollar un proyecto
urbanístico llamado Seaside (TND) que recoge la estructura
y morfología de los poblados tradicionales norteamericanos,
incorporando al automóvil como elemento ineludible de la
movilidad contemporánea.
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Figura
Nº7: Planta de proyecto "Seaside", Walton County,
Florida, 1981,
Arqtos. Duany & Plater-Zyberk;
Fuente: KATZ, Peter, The New Urbanism Toward an Architecture
of Community, Ed. Mc Graw-Hill, Inc. Sección de
foto original color, de Steven Brooke, p. 3. Reproducción
sin fines de lucro, con objetivos estrictamente culturales.
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Figura
Nº8: Vista de "Seaside", Walton County, Florida,
1981;
Arqtos. Duany & Plater-Zyberk
Fuente: KATZ, Peter, The New Urbanism Toward an Architecture
of Community, Ed. Mc Graw-Hill, Inc. Sección de
foto original color, de Steven Brooke, p.13. Reproducción
sin fines de lucro, con objetivos estrictamente culturales.
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Además
de un fuerte componente morfológico en la configuración
de Seaside, se ha puesto especial énfasis en la conformación
de espacios públicos, destacando su plaza principal y las
circulaciones peatonales exclusivas en circuitos interiores de las
manzanas, valorando de este modo la movilidad peatonal local y promoviendo
de esta manera una vida más comunitaria y en contacto con
la naturaleza.
Seaside
y los siguientes proyectos de urbanismo neotradicional norteamericanos,
ejemplifican de buena manera como conjugar la movilidad meramente
funcional (conectividad del punto A al punto B) con la experiencia
sensorial más compleja que significa el hecho de trasladarse
de un lugar a otro. Las calles boulevares, paseos, etc., se articulan
y se encadenan en secuencias rotuladas por espacios y edificios
públicos de significación, de tal manera de orientar,
amenizar y caracterizar la función de la movilidad. Ello
adquiere vital importancia en el caso de desplazamientos peatonales,
ya que si se carece de tales estímulos se opta por modalidades
de movilidad alternativas.
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Figura
Nº9. Proyecto "The Village of Mashpee Commons",
Cape Cod, Massachusetts, 1986,
Arqtos. Duany & Plater-Zyberk.
Fuente: KATZ, Peter, The New Urbanism Toward an Architecture
of Community, Ed. Mc Graw-Hill, Inc. Dibujo de Charles
Barret, original color, p. 172. Reproducción sin fines
de lucro, con objetivos estrictamente culturales.
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Las
calles del Nuevo Urbanismo se conciben como parte integral del diseño
urbano y se clasifican de acuerdo a sus características de
movilidad y a tipologías y jerarquías que corresponden
no tan solo a capacidades de tráfico, sino también
a su ubicación relativa dentro de la estructura urbana.
Otro
aspecto central del Nuevo Urbanismo en relación con la movilidad
peatonal, se refiere a privilegiar mayores densidades cercanas al
comercio y servicios para así posibilitar que un mayor número
de residentes se encuentre a distancia de marcha a pie, de ellos,
tal es el caso por ejemplo de Laguna West de Peter Calthorpe.
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Figura
Nº10: Proyecto "Laguna West", Sacramento County,
California, 1990,
Arqtos. Calthorpe Associates;
Fuente: KATZ, Peter, The New Urbanism Toward an Architecture
of Community, Ed. Mc Graw-Hill, Inc. Dibujo s/d, original
color, p. 19. Reproducción sin fines de lucro, con
objetivos estrictamente culturales.
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El
Transit Oriented Development, de Peter Calthorpe
Peter
Calthorpe (1993) plantea un diseño urbano orientado a la
movilidad. El TOD (Transit Oriented Development) conlleva
principios de usos de suelos básicos tales como la localización
de la vivienda y la tipología y proximidad del comercio minorista.
El
TOD se refiere a directrices que definen una estrategia integrada
del crecimiento de ciudades, suburbios y towns. Se intenta
con ello definir un nuevo contexto y dirección para el medio
ambiente construido.
Para
Peter Calthorpe es esencial considerar al peatón como catalizador
de la planificación urbana. Ello no significa que el tráfico
vehicular pase a un segundo plano, sino que necesariamente el peatón
debe ser considerado como variable esencial en la planificación.
Con ello, agrega Calthorpe, los suburbios se convertirán
en verdaderas ciudades, las urbanizaciones en barrios y las redes
o networks en comunidades.
Teniendo
en cuenta al peatón como pieza esencial en la estructuración
de un barrio, se requiere definir el tamaño óptimo
de una comunidad, considerando la relación de las actividades
y necesidades del usuario-peatón. El tamaño es una
variable primordial para el buen funcionamiento de una comunidad.
Este, se determina en gran medida por las distancias a recorrer
por un peatón en las diversas actividades diarias que realiza
en su entorno.
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Figura
Nº11: Transit-Oriented Development (T.O.D.), Arqto. Peter
Calthorpe.
Fuente: CALTHORPE, Peter, 1993. The Next American Metropolis,
Ecology, Community, and the American Dream. Princeton
Architectural Press, p.56. Reproducción sin fines de
lucro, con objetivos estrictamente culturales.
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Las
distancias físicas a recorrer por un peatón, las que
definirían el radio relativo de un poblado o barrio, no debiera
exceder los 10 minutos de caminata, lapso considerado por varios
autores como el máximo al cual está dispuesta una
persona a caminar sin optar preferencialmente por el auto o la locomoción
colectiva.
En
síntesis los principios del TOD (Transit Oriented Development)
son:
-
Organizar el crecimiento a un nivel regional, de manera compacta
y sustentable en la movilidad.
- Ubicar los usos comerciales, habitacionales, laborales, recreacionales
(parques) y cívicos, a distancias de marcha a pié
de estaciones de cambio modal (Transit Stops).
- Crear redes de calles "amistosas" para con el peatón,
y que conecten destinos locales.
- Proveer de una diversidad de viviendas en cuanto a su tipología,
densidad y costo.
- Preservar hábitats ecológicamente frágiles,
y espacios abiertos de gran calidad.
- Hacer de los espacios públicos, el foco de orientación
de edificios y de las actividades de los barrios.
- Promover la renovación urbana.
Estos
principios, tal como los presenta Calthorpe, no pretenden ser novedosos,
sino rescatar las metas del urbanismo en su verdadero sentido.
El Tradicional Neighborhood Development, de Duany And
Plater-Zyberk
Por
otro lado Duany and Plater-Zyberk propone una normativa alternativa
al PDU (Planned Unit Development), el TND o Tradicional Neighborhood
Development. Las ordenanzas del TND restablecen la opción
de crear nuevas urbanizaciones con la estructura de la ciudad tradicional
con el siguiente criterio:
1.
El barrio es limitado en tamaño, con bordes y un centro definido.
2. Comercio, oficinas, colegios y vivienda para toda las clases
sociales se encuentran próximos.
3. Las calles se dimensionan y diseñan para servir equitativamente
a las necesidades del automóvil y a las del peatón.
4. El tamaño y carácter de los edificios están
normados para definir espacialmente las calles y plazas.
5. Plazas y parques se distribuyen y diseñan como lugares
de actividad social y recreativa.
6. Los edificios cívicos se localizan estratégicamente
actuando como símbolos de la identidad de la comunidad y
como lugar de asamblea para la misma.
Estos
criterios persiguen ciertos objetivos sociales.
1.
La organización compacta reduce la necesidad de infraestructura,
el uso del automóvil y la contaminación, mientras
que facilita el tránsito público.
2. El amplio espectro de tipologías en lo residencial y trabajo,
fomenta la integración de todos los grupos de edades y de
clases económicas.
3. La provisión de espacios públicos confortables
permite una mejor interacción entre vecinos ayudando a la
seguridad interna.
4. La provisión de las necesidades del diario vivir dentro
del barrio y a distancia peatonal, permite mayor independencia a
la población juvenil y a la tercera edad.
5. Los edificios públicos apropiados están dirigidos
a favorecer las iniciativas democráticas y a la evolución
equilibrada de una sociedad.
También
se establecen tipologías que definen el carácter del
espacio público. El objetivo apunta a la seguridad y confort
del peatón, como también la expedita circulación
del tráfico vehicular. Se especifican claramente la proporción
del ancho de la calle respecto a la altura de la edificación;
las secciones de las pistas de circulación y estacionamiento;
la alineación de árboles; y las dimensiones de la
vereda. Las variaciones en las tipologías tienen relación
tanto en el carácter urbano o rural de la calle como también
a aspectos utilitarios. Un cuadro tipológico completo puede
incluir lo siguiente: autopistas, avenidas y bulevares para el tráfico
regional, vías para tráfico de alta densidad tanto
residencial como comercial, vías para tráfico en áreas
residenciales de baja densidad, y pasajes locales.
El peatón como protagonista en la movilidad
Como
criterio general, el Nuevo Urbanismo establece también la
configuración de predios y viviendas de diversos tamaños,
privilegiando la diversidad y apuntando hacia una conformación
compacta. Ello se logra incluso con densidades relativamente bajas
y viviendas aisladas, privilegiando el espacio público por
sobre el jardín privado. De esta manera se logra reducir
las distancias de los desplazamientos tales como visitas a servicios,
comercio minorista, colegios, etc. y en ciertos casos (TOD)
a la estación de cambio de medio más cercana.
Se
trata por lo tanto de crear las condiciones para favorecer el desplazamiento
peatonal, es decir una ciudad "paseable".
En
el caso del TOD, se considera un promedio de diez minutos
de marcha a pié, como la distancia entre los lotes residenciales
más lejanos y el paradero o estación de cambio de
medio, lo cual se traduce en aproximadamente 2000 pies (610 metros)
de radio máximo.
Previamente,
Leon Krier, establece igualmente, que la distancia máxima
que un peatón está dispuesto a recorrer cómodamente
sin recurrir a otras alternativas de movilidad, equivale a una marcha
a pié de diez minutos, lo cual determina últimamente
el radio de una comunidad "paseable".
Duany and Plater-Zyberk por su parte, en su modelo del TND (Traditional
Neighborhood Development), configuran una comunidad o barrio
que varía en su tamaño desde los 40 acres (16.2 Ha.)
a los 200 acres (81 Ha.), teniendo en cuenta no sobrepasar un radio
de más de un cuarto de milla (402 m.). De esta manera se
asegura que la distancia entre la mayoría de las viviendas
y los parques de barrio se encuentren a tres minutos de marcha a
pié, y a cinco minutos de una plaza central (cívica)
con servicios y estación de cambio de medio.
Según
el Dr. Julio Pozueta, hacer una ciudad "paseable", implica
que sus recorridos puedan producirse en condiciones adecuadas, para
lo cual es conveniente promover una red de itinerarios peatonales
principales, la réplica peatonal a las redes arteriales para
vehículos, que articulen el conjunto de las áreas
urbanas asegurando las conexiones entre los grandes generadores
de desplazamiento.
En
general, y al igual que sucede con los ciclistas, los itinerarios
peatonales deben cumplir una serie de cualidades, debiendo ser:
-
Funcionales, es decir, que conecten los principales focos
de generación - atracción de viajes, sin obligar a
rodeos o esperas innecesarias. Especialmente importante, en este
sentido, es la conexión peatonal a las estaciones y paradas
de transporte público, así como a los centros de empleo,
escuelas, comercio, ocio, centros culturales, etc.
- Seguros, tanto con respecto a los vehículos (separación
de calzada, cruces preferentes, etc.), como a posibles comportamientos
antisociales (itinerarios autovigilados, ausencia de lugares ocultos,
iluminación, etc.).
- Confortables, es decir, amplios, bien pavimentados, de
pendientes moderadas, poco ruidosos, con zonas de sombra y protección
frente a la lluvia, equipados (bancos, teléfonos, etc.).
- Atractivos, bien por atravesar zonas de actividad y animación,
bien por las vistas y panoramas que proporcionan, bien por el ritmo
y la secuencia de hitos, monumentos, etc.
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Figura
Nº12 y 13: Comuna de Providencia, Santiago de Chile.
Foto de C. Mawromatis P., 1994.
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Figura
Nº14: Boston, Massachusetts, EE.UU.
Foto de C. Mawromatis P., 1997.
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Más
allá de una cuestión puramente del ámbito de
la planificación o el diseño urbano, el automóvil
como principal protagonista de la movilidad en las áreas
metropolitanas es propio de una idiosincrasia y modo de vida que
se encuentra profundamente arraigada en la psiquis social e individual
del norteamericano medio.
Tal
como en las ciudades europeas, en las cuales sus habitantes valoran,
respetan e interactúan en sus centros históricos teniendo
como marco físico para sus actividades y ritos al espacio
urbano contenido y conformado, el norteamericano medio se inserta
en una llamada cultura del suburbio, dentro de un esquema de obligada
movilidad vehicular para cada actividad que realiza fuera de su
hogar. Esta relación íntima entre el auto y el individuo,
nos lleva a reflexionar y evaluar hasta qué punto las propuestas
del Nuevo Urbanismo pueden funcionar eficaz y eficientemente como
un proyecto global, más allá de experimentos localizados
y focalizados en experiencias particulares.
En
efecto, el norteamericano medio cambia de vivienda con creciente
frecuencia, lo cual muchas veces significa un cambio de localidad,
ciudad o estado. Los towns norteamericanos que se presentan
como precedentes para el Nuevo Urbanismo, se estructuran a partir
de una organización familiar y social muy diferente a la
cultura contemporánea en los EE.UU.
Por
lo tanto, al rescatar los valores de los llamados "traditional
towns", lo que se hace es rememorar la configuración
física. Sin embargo, la verdadera esencia de la vida comunitaria,
los lazos sociales y el sentido de pertenencia que argumenta el
Nuevo Urbanismo como principios estructuradores de una ciudad, no
corresponde enteramente a la realidad de la sociedad contemporánea
ni menos a una tendencia a largo plazo.
Según
podemos apreciar en diversas culturas desarrolladas, y en vías
de desarrollo, la sociedad tiende más bien a una mayor diversidad
del núcleo familiar tradicional. El creciente individualismo
y la reducción del número de integrantes de una familia
es un fenómeno global en sociedades emergentes. Esto sumado
a una creciente movilidad con distancias y frecuencias (trabajo,
localidad) cada vez mayores, confirman el evidente desmembramiento
de las estructuras familiares y sociales conocidas en sociedades
llamadas tradicionales y con ello se introduce una variable de mayor
complejidad para la planificación de nuestros ambientes construidos.
Estas
variables son fundamentales de incluir en un análisis y evaluación
global de los principios del Nuevo Urbanismo para asegurar que estos
modelos puedan considerar e incluir la complejidad económica-social,
además del creciente dinamismo del urbanismo contemporáneo.
2.
La introducción de estos modelos norteamericanos en Chile
y la movilidad: ¿globalización o importación
irreflexiva?
Frente
al creciente protagonismo de los EE.UU. en la política y
economía internacional, el crecimiento de países en
vías de desarrollo como Chile, está sujeto en gran
medida a modelos probados y consolidados en norteamérica.
Si
bien en los EE.UU. tanto el suburbio disperso, como el urbanismo
neotradicional obedecen a raíces históricas y a las
aspiraciones de sus gentes, frente a la globalización cultural,
nos acercamos cada vez más a muchas de las estructuras sociales
propias del modelo norteamericano. Ante este hecho y en el marco
de la planificación urbana, podemos anticipar que los modelos
norteamericanos seguirán insertándose en nuestra realidad
cada vez con más fuerza.
Ello
ya se puede apreciar en la modalidad de crecimiento suburbano por
sumatoria de predios agrícolas, que se está efectuando
hace un par de décadas en la periferia urbana de Santiago,
y también en diversos proyectos inmobiliarios -oferta de
una segunda vivienda, para recreación- en las costas de Chile
central.
No
obstante lo anterior, el desafío consiste en adaptar a la
realidad local, las nuevas alternativas de regulación del
desarrollo y la renovación urbana, que han surgido en la
última década en los EE.UU.
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Figuras
Nº15 y 16: Comuna de Maipú, Santiago de Chile.
Crecimiento por sumatoria de predios agrícolas.
Fuente: Servicio Aerofotogramétrico de la Fuerza Aérea
de Chile, 1996
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En
cuanto al tema de la movilidad, se debe considerar el dinamismo
que presenta una sociedad emergente de altos índices de crecimiento
en sus áreas metropolitanas. El desarrollo que ha estado
experimentando Chile y la progresiva disminución de las tasas
de pobreza, incorporará al mercado a un creciente número
de familias que podrán tener acceso a diversos bienes, tales
como el automóvil. Este solo hecho nos lleva a revisar y
analizar la experiencia estadounidense de la primera mitad del siglo
XX, la cual fue determinante en la configuración del desarrollo
urbanístico de ese país y en la problemática
en la movilidad que hoy se puede apreciar en la mayoría de
las urbes norteamericanas.
El
caso de Santiago de Chile y la política urbana detonante
del suburbio disperso
Si
nos trasladamos a la realidad chilena, en concreto a la situación
de Santiago, tendremos que tomar en cuenta los diversos factores
que pueden incidir en las limitaciones y potencialidades que tienen
o pudiesen tener estas experiencias de modelos importados, muchas
veces irreflexivamente, desencadenando las problemáticas
ya conocidas en los países desarrollados, en este caso EE.UU.,
y ocasionando otras posibles consecuencias que derivan de la complejidad
de un tejido urbano y social de raíz distinta y diversa frente
a la cultura norteamericana.
Ello
ya se ha reflejado en ciertas políticas de desarrollo urbano,
que siguiendo el modelo de crecimiento del suburbio disperso norteamericano,
introdujeron una mecánica de crecimiento en la Región
Metropolitana de Santiago que ha generado una serie de consecuencias
de gran impacto en la movilidad.
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Figura
Nº17: Loteo suburbano en Maipú, Santiago de Chile.
Foto de C. Mawromatis P., 1996.
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La
reestructuración económica iniciada en Chile a mediados
de los años 1970, junto a una progresiva tendencia a la concentración
metropolitana, ha dado impulso a una intensificación del
proceso de suburbanización de la ciudad de Santiago.
En
materia de gestión urbana, los principios de liberalización
y desregulación fueron formalmente incorporados en una modificación
al Plan Regulador Intercomunal, en 1979, considerando al mercado
como el factor determinante del desarrollo de las ciudades y sosteniendo
que el concepto normativo de límite urbano era la causa del
desequilibrio que conlleva la marcada diferencia entre valores del
suelo urbano y rural. (de Mattos, 1999).
Surgió
de esta manera una metrópolis segregada y fragmentada, en
la cual aparecieron nuevas tipologías de edificaciones y
espacios, tales como los shopping centers y malls comerciales,
centros empresariales, centros de entretención, y conjuntos
residenciales cerrados, entre otros, los que comienzan a incidir
fuertemente en la estructura, morfología y movilidad de la
Región Metropolitana de Santiago.
Paralelamente
se ha generado una creciente demanda por infraestructura, la cual
es aún bastante precaria en el caso de Santiago.
Si
bien en 1985 se introdujeron importantes modificaciones al entonces
Plan Regulador Intercomunal (1979), algunos de sus planteamientos
básicos han permanecido vigentes hasta el día de hoy.
Los balnearios en la costa central chilena
Por
otro lado, el suburbio disperso como modelo tipológico norteamericano,
ha sido introducido previamente en Chile, en grandes proyectos inmobiliarios
(segunda vivienda), en áreas contiguas a balnearios de la
costa de la quinta región.
Tipológicamente
la estructura vial y predial de estos proyectos, se presenta muy
cercana al modelo norteamericano. Se conciben como islas de su entorno
vernáculo, y atienden a un usuario de clase socioeconómica
media-alta y alta, el cual depende del automóvil como principal
medio de movilidad, y dispone mayoritariamente de más de
un vehículo por núcleo familiar.
El
primero de estos balnearios en Chile corresponde a Rocas de Santo
Domingo (V Región).
Este
balneario se inició en 1941 como una sociedad inmobiliaria,
caracterizándose como balneario exclusivo, consolidándose
como residencia permanente para muchos de sus propietarios y constituyéndose
en uno de los más grandes proyectos inmobiliarios de Chile.
La estructura urbana se desarrolla desde el acceso oriente y se
prolonga en grandes avenidas radiales y concéntricas rodeando
una colina y retornando hacia la costanera de la playa. Este balneario
incluye un club de golf. (Munizaga, 1998):
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Figura
Nº18: Balneario Rocas de Santo Domingo. V Región,
Chile. Planta general.
Fuente;
MUNIZAGA V.,
Gustavo, Macroarquitectura: Tipologías y Estrategias
de Desarrollo Urbano. Textos Universitarios, Facultad
de Arquitectura, Ediciones Universidad Católica de
Chile, primera edición 1993, segunda edición
ampliada y revisada 1999, p. 209.
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Posteriormente,
en una versión que representa más puramente el modelo
norteamericano nos encontramos con el balneario de Marbella (Puchuncaví,
V Región) el cual se estructura a partir de un sistema de
colectores viales que van alimentando vías secundarias que
finalmente rematan en cul de sacs. De esta manera se generan
lotes o predios próximos que, sin embargo, se encuentran
desvinculados unos de otros en lo referido a vialidad. Este desarrollo
inmobiliario que está aún en realización, es
privado, con viviendas unifamiliares y equipamientos compartidos,
un complejo turístico y deportivo destinado a estratos socio
económicos altos.
Desde
su inicio en 1978, Marbella tiene una imagen fuerte de interioridad
y unidad de diseño. El trazado inicial de un sistema troncal
se desarrolló a partir de la vía interna de circunvalación
desde la cual nacen los pasajes con cul de sacs, que distribuyen
a agrupaciones residenciales de 7 a 15 lotes, bastante homogéneos.
En su gran mayoría estos predios se ordenan alrededor de
las canchas de golf. (Munizaga, 1998).
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Figura
Nº19: Marbella, V Región, Chile. Planta general,
estructura vial.
Fuente; MUNIZAGA V., Gustavo, Macroarquitectura: Tipologías
y Estrategias de Desarrollo Urbano. Textos Universitarios,
Facultad de Arquitectura, Ediciones Universidad Católica
de Chile, primera edición 1993, segunda edición
ampliada y revisada 1999, p. 211.
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Además
de estos proyectos en los balnearios, han surgido en Chile los loteos
-tipo parcelas de agrado- en los perímetros exteriores de
los centros urbanos, los cuales están destinados a servir
a una clientela de clase media alta y alta. Estas urbanizaciones
cerradas, se organizan generalmente alrededor de canchas de golf,
y presentan generalmente un acceso único y controlado.
Si
bien en sus comienzos, estas subdivisiones se vendieron como propiedades
de descanso insertos en paisajes naturales, hoy se presentan como
única alternativa económicamente asequible para matrimonios
jóvenes con hijos (de la clase media alta), que no poseen
los medios para adquirir propiedades dentro del radio urbano de
la metrópolis, y que requieren de una vivienda unifamiliar
con jardín.
En
el mediano y largo plazo, la demanda por nueva infraestructura,
la problemática de movilidad, y la pérdida de un ambiente
natural y tranquilo, hará cada vez menos atractiva la vida
en estos verdaderos "suburbios dispersos".
¿Globalizacion
o importación irreflexiva?
En
cuanto a la movilidad, se produce un fenómeno paradigmático
de la importación irreflexiva de modelos urbanos, desatendiendo
el marco global. Por un lado se adoptaron en la Región Metropolitana
de Santiago, los instrumentos y las políticas de crecimiento
que hicieron posible el surgimiento de un modelo de suburbio tipo
"disperso norteamericano", favoreciendo una determinada
postura de desarrollo económico. Por otro, se desestimaron
las proyecciones que dicha decisión tendría en el
mediado y largo plazo, por cuanto la expansión explosiva
del límite urbano conlleva una demanda de infraestructura
y servicios públicos que el país no es capaz de atender
eficazmente. Además, se alteran los parámetros de
movilidad, sin ofrecer una política coherente al respecto.
Mientras
que en los EE.UU. la decisión política y económica
de incrementar y privilegiar el aspecto comercial del desarrollo
suburbano se tomó en conjunto con una política de
desarrollo del sector automotriz, además de un apoyo decidido
del sector público hacia la creación de una red de
autopistas a nivel nacional, en Chile se adoptó meramente
el aspecto comercial especulativo de la expansión urbana.
En
efecto, a más de 20 años de la modificación
de 1979 del Plan Regulador Intercomunal de de Santiago 1960-1994,
la demanda por el transporte público bordea el 69% de los
viajes, contra el 31% del transporte privado (SECTRA, 2000).
El
problema se agrava si se toma en cuenta la descoordinación
que existe entre los organismos de regulación del transporte
público y los instrumentos vigentes que regulan la planificación
urbana y territorial.
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Figura
Nº20: Transporte público y espacio urbano en la
Comuna de Maipú, Santiago.
Suburbanización de la Metrópolis.
Foto de C. Mawromatis P., 1997.
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A
pesar de que en los últimos años se ha notado -al
menos en el discurso oficial- una mayor sensibilidad en cuanto a
favorecer la creación de barrios y fomentar los usos mixtos
en las urbanizaciones de subsidio estatal, en la práctica
los instrumentos de regulación vigentes permiten la proliferación
del modelo del suburbio disperso del tipo norteamericano.
Por
otro lado, los postulados del Nuevo Urbanismo son escasamente conocidos
dentro del ámbito académico y menos en el medio de
los promotores inmobiliarios, por lo cual aún no es posible
concretar algún proyecto que integre la diversidad que ofrecen
estos ejemplos en los EE.UU.
Si
bien la realidad histórica y cultural de los EE.UU. es distinta
en su origen a la chilena, el fenómeno de la globalización
y la dependencia cultural que tiene Chile con los EE.UU., permitiría
imaginar una aceleración de la adopción del Nuevo
Urbanismo como alternativa al suburbio disperso, como una opción,
siempre que el éxito comercial se encuentrara probado y consolidado
previamente en su lugar de origen.
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Gobierno de Chile, 2002. Resumen Ejecutivo del Plan de Transporte
Urbano de Santiago, 2000-2006; 26 de octubre de 2000.
N.
de R. : Traducciones desde el inglés, de C. Mawromatis
P. Las ilustraciones que se presenta, se reproducen sin fines de
lucro, con objetivos estrictamente culturales. Este escrito corresponde
a materias relacionadas con el proyecto de Tesis Doctoral de C.M.P.
Notas
| (1) |
Los
proyectos inmobiliarios acogidos al FHA (Federal Housing Administration)
se rigen bajo una serie de recomendaciones que apuntan a un
modelo suburbano orientado a minimizar los riesgos de créditos
hipotecarios y preferenciar el desarrollo inmobiliario del
sector privado. Se prevalecen en la estructura de estos proyectos
consideraciones de tipo económicas como: accesos mínimos,
manzanas elongadas, vialidad enfocada al vehículo privado,
el uso del cul-de-sac, la maximización de predios
privados hacia un frente público mínimo, estandarización
predial, y la total ausencia de diversidad de usos del suelo.
|
| (2) |
Cifra citada por Duany y Plater-Zyberk, 1991, Op.Cit.).
|
Portada
|Resumen/Abstract | Introducción
| 1. El Suburbio Disperso y Consecuencias
en la Movilidad en los Estados Unidos |
2. La Introducción de estos Modelos Norteamericanos
en Chile y la Movilidad: ¿globalización o importación
irreflexiva? | Bibliografía
|Versión completa/Complete version
|