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REVISTA
DE URBANISMO
N°5, Enero 2002
ISSN 0717-5051
Chile
- Extranjero ARTÍCULOS
- ENSAYOS - ENTREVISTAS - CRÍTICAS - REFLEXIONES - PONENCIAS
Movilidad en los Suburbios Dispersos y el Nuevo
Urbanismo en los Estados Unidos de América: ¿importación
irreflexiva desde Chile?
1.
El suburbio disperso y consecuencias en la movilidad en los Estados
Unidos
El
suburbio como principal modelo de crecimiento se configuró
en los EE.UU., esencialmente como una actividad económica,
relegándose las consideraciones de diseño urbano a
un plano secundario. Ello incidió en la pérdida de
protagonismo de los arquitectos y urbanistas en la toma de decisiones
referentes a los temas de la ciudad. Se privilegiaron entonces,
los factores económicos especulativos, como también
consideraciones de orden político en la asignación
y división de distritos.
Es
así como el paisaje norteamericano está estructurado
a partir de la propiedad privada, la cual ha sido determinante en
la conformación de las ciudades. La actividad pública
por su parte, participó conjunta y paralelamente en el desarrollo
y la expansión del territorio (Easterling, 1993).
La aparición del suburbio
A
mediados del siglo XIX apareció el suburbio como una alternativa
de crecimiento. El suburbio representó un ideal de vida,
ofreciendo seguridad, un ambiente limpio, segregado y cercano a
la naturaleza.
En
los años 1930, se tomó la decisión política
y económica de incrementar y privilegiar el aspecto comercial
del desarrollo suburbano residencial, por sobre el compromiso del
sector público. En 1934 el Federal Housing Administration
(FHA) (1), una agencia gubernamental
de fomento y regulación del crecimiento suburbano, elaboró
una serie de recomendaciones y proyectos directamente relacionados
con la actividad bancaria y comercial que influenciaron de manera
fundamental en la materialización del crecimiento del paisaje
suburbano. A través de su política de favorecer la
estandarización de las soluciones habitacionales acogidas
a ésta, se fomentó el desarrollo de grandes urbanizaciones
netamente habitacionales. A partir de ese momento histórico
el desarrollo de los suburbios se convirtió de hecho, no
solamente en una actividad comercial, sino que en una de las principales
industrias de los EE.UU., críticamente ligada a la recuperación
de la pos-depresión y estrechamente relacionada a la industria
automotriz (Easterling, 1993).
La consolidación del suburbio disperso y el posterior
desencanto de sus habitantes
Ya
en los años 1950 y por primera vez en su historia, la mayoría
de la población de los EE.UU. vivía en suburbios,
llegando en el censo de 1980 a constituir aproximadamente el 65%
de la población total (2).
Este desarrollo suburbano se ha configurado esencialmente por viviendas
unifamiliares aisladas, normadas por el "zoning"
como instrumento ordenador y regulador, complicando aún más
la estructuración de espacios públicos con forma y
destino definidos. Paralelamente se ha promovido la fuerte inversión
en infraestructura vial, concentrándose en la creación
de autopistas que conectan las distintas zonas de la ciudad y al
territorio en general.
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Figura
Nº2: Subdivisión al sur-este de Phoenix, Arizona.
Fuente: Land Lines, January 2002, Newsletter of the
Lincoln Institute of Land Policy. Sección de foto original
en color, de Alex Mac Lean, Landslides Aerial Photography,
Cambridge, Massachusetts. Reproducción sin fines de
lucro, con objetivos estrictamente culturales.
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Esto
por su parte, ha incentivado la creación de nuevos suburbios
residenciales, preferentemente en la periferia de la ciudad, en
donde los costos aún hoy se mantienen bajos, con el consiguiente
beneficio económico para la inversión privada y el
consecuente daño al entorno construido y al natural, deteriorando
en última instancia la calidad de vida de los ciudadanos.
Según
señala el ingeniero español, Dr. Julio Pozueta (1991-92),
las políticas que apuntan hacia la dirección de aumentar
la infraestructura vial -opción con la que se afrontó
en los 60 y 70 los aumentos de demanda y movilidad- resulta hoy
día difícil de realizar en estas áreas, tanto
por el encarecimiento de tales obras, que requerirían en
muchos casos la remodelación de barrios recientemente construidos
y la adquisición de suelos muy costosos, como por las progresivas
exigencias de calidad ambiental de los habitantes de las áreas
urbanas y suburbanas, que tienden a limitar la expansión
de la circulación del automóvil.
Es
así como el habitante de las áreas metropolitanas
norteamericanas destina un importante porcentaje de su día
en las autopistas. El automóvil, que representó en
la cultura norteamericana por buena parte del siglo XX la máxima
expresión de libertad individual, y que posibilitó
el desplazamiento por el territorio a través de la flamante
red vial, se ha convertido hoy en el medio obligado para efectuar
las tareas diarias tales como el trabajo, educación, recreación,
compras, etc.
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Figuras
Nº3 y 4: Miami, Florida.
Fotos de C. Mawromatis P., 1997. |
El
Nuevo Urbanismo frente a los desafíos de la movilidad
Frente
a la creciente insatisfacción y frustración que existe
en el norteamericano medio, con respecto a su medio ambiente construido
del suburbio disperso y a la problemática de movilidad que
se contrapone con el ideal de libertad individual, han surgido con
gran aceptación de la crítica especializada y de la
opinión pública, iniciativas para incorporar el diseño
urbano como variable fundamental en los nuevos proyectos de los
promotores inmobiliarios. Estas nuevas iniciativas de orientación
neotradicional, reintroducen los usos mixtos y otros variados aspectos
de los poblados tradicionales de los EE.UU. (Traditional Towns),
que refuerzan el sentido de una comunidad compacta y la identidad
para con su medio ambiente construido.
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Figura
Nº5: Proyecto "A New Village in the Suburbs",
situado en Dade County, Florida 1992,
Arqtos. Dover, Kohl & Partners.
Fuente: KATZ, Peter, The New Urbanism Toward an Architecture
of Community, Ed. Mc Graw-Hill, Inc. Dibujo original en
color, de Maricé Chael, p. 98. Reproducción
sin fines de lucro, con objetivos estrictamente culturales.
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El
Nuevo Urbanismo
Agrupados
en un movimiento llamado el "New Urbanism" (Nuevo
Urbanismo), un número creciente de arquitectos y urbanistas
han adherido a una visión más integral del urbanismo
que la mera zonificación funcional y el ordenamiento vial
vehicular, rescatando los valores de los poblados tradicionales
de norteamérica.
En
contraste con los suburbios dispersos, la planificación neotradicional
se caracteriza por la incorporación de usos mixtos, densidades
mayores, incorporación de transporte público, vías
peatonales y ciclovías. Además, estos proyectos presentan
una mayor conectividad con las redes viales y con el tejido urbano
existente.
Como
alternativas a los instrumentos de regulación vigentes en
los EE.UU., el New Urbanism propone normativas propias como
el TND (Traditional Neighborhood Development), de Duany and
Plater-Zyberk, y el TOD (Transit Oriented Development), de
Peter Calthorpe.
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Figura
Nº6: Proyecto "The Town of Kentlands", Gaithersburg,
Maryland, 1988,
Arqtos. Duany & Plater-Zyberk;
Fuente: KATZ, Peter, The New Urbanism Toward an Architecture
of Community, Ed. Mc Graw-Hill, Inc. Dibujo original en
color, de Maricé Chael, p. 31. Reproducción
sin fines de lucro, con objetivos estrictamente culturales.
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La
planificación neotradicional y la movilidad
La
primera experiencia de planificación neotradicional (TNC
- Traditional Neighborhood Communities) en los EE.UU., se materializa
en el proyecto de un asentamiento costero en el norte del estado
de Florida que surge de un visionario promotor inmobiliario, Robert
Davis, el cual encarga el proyecto a la oficina de los entonces
noveles arquitectos y diseñadores urbanos Andres Duany y
Elizabeth Plater-Zyberk. Estos plantean desarrollar un proyecto
urbanístico llamado Seaside (TND) que recoge la estructura
y morfología de los poblados tradicionales norteamericanos,
incorporando al automóvil como elemento ineludible de la
movilidad contemporánea.
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Figura
Nº7: Planta de proyecto "Seaside", Walton County,
Florida, 1981,
Arqtos. Duany & Plater-Zyberk;
Fuente: KATZ, Peter, The New Urbanism Toward an Architecture
of Community, Ed. Mc Graw-Hill, Inc. Sección de
foto original color, de Steven Brooke, p. 3. Reproducción
sin fines de lucro, con objetivos estrictamente culturales.
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Figura
Nº8: Vista de "Seaside", Walton County, Florida,
1981;
Arqtos. Duany & Plater-Zyberk
Fuente: KATZ, Peter, The New Urbanism Toward an Architecture
of Community, Ed. Mc Graw-Hill, Inc. Sección de
foto original color, de Steven Brooke, p.13. Reproducción
sin fines de lucro, con objetivos estrictamente culturales.
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Además
de un fuerte componente morfológico en la configuración
de Seaside, se ha puesto especial énfasis en la conformación
de espacios públicos, destacando su plaza principal y las
circulaciones peatonales exclusivas en circuitos interiores de las
manzanas, valorando de este modo la movilidad peatonal local y promoviendo
de esta manera una vida más comunitaria y en contacto con
la naturaleza.
Seaside
y los siguientes proyectos de urbanismo neotradicional norteamericanos,
ejemplifican de buena manera como conjugar la movilidad meramente
funcional (conectividad del punto A al punto B) con la experiencia
sensorial más compleja que significa el hecho de trasladarse
de un lugar a otro. Las calles boulevares, paseos, etc., se articulan
y se encadenan en secuencias rotuladas por espacios y edificios
públicos de significación, de tal manera de orientar,
amenizar y caracterizar la función de la movilidad. Ello
adquiere vital importancia en el caso de desplazamientos peatonales,
ya que si se carece de tales estímulos se opta por modalidades
de movilidad alternativas.
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Figura
Nº9. Proyecto "The Village of Mashpee Commons",
Cape Cod, Massachusetts, 1986,
Arqtos. Duany & Plater-Zyberk.
Fuente: KATZ, Peter, The New Urbanism Toward an Architecture
of Community, Ed. Mc Graw-Hill, Inc. Dibujo de Charles
Barret, original color, p. 172. Reproducción sin fines
de lucro, con objetivos estrictamente culturales.
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Las
calles del Nuevo Urbanismo se conciben como parte integral del diseño
urbano y se clasifican de acuerdo a sus características de
movilidad y a tipologías y jerarquías que corresponden
no tan solo a capacidades de tráfico, sino también
a su ubicación relativa dentro de la estructura urbana.
Otro
aspecto central del Nuevo Urbanismo en relación con la movilidad
peatonal, se refiere a privilegiar mayores densidades cercanas al
comercio y servicios para así posibilitar que un mayor número
de residentes se encuentre a distancia de marcha a pie, de ellos,
tal es el caso por ejemplo de Laguna West de Peter Calthorpe.
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Figura
Nº10: Proyecto "Laguna West", Sacramento County,
California, 1990,
Arqtos. Calthorpe Associates;
Fuente: KATZ, Peter, The New Urbanism Toward an Architecture
of Community, Ed. Mc Graw-Hill, Inc. Dibujo s/d, original
color, p. 19. Reproducción sin fines de lucro, con
objetivos estrictamente culturales.
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El
Transit Oriented Development, de Peter Calthorpe
Peter
Calthorpe (1993) plantea un diseño urbano orientado a la
movilidad. El TOD (Transit Oriented Development) conlleva
principios de usos de suelos básicos tales como la localización
de la vivienda y la tipología y proximidad del comercio minorista.
El
TOD se refiere a directrices que definen una estrategia integrada
del crecimiento de ciudades, suburbios y towns. Se intenta
con ello definir un nuevo contexto y dirección para el medio
ambiente construido.
Para
Peter Calthorpe es esencial considerar al peatón como catalizador
de la planificación urbana. Ello no significa que el tráfico
vehicular pase a un segundo plano, sino que necesariamente el peatón
debe ser considerado como variable esencial en la planificación.
Con ello, agrega Calthorpe, los suburbios se convertirán
en verdaderas ciudades, las urbanizaciones en barrios y las redes
o networks en comunidades.
Teniendo
en cuenta al peatón como pieza esencial en la estructuración
de un barrio, se requiere definir el tamaño óptimo
de una comunidad, considerando la relación de las actividades
y necesidades del usuario-peatón. El tamaño es una
variable primordial para el buen funcionamiento de una comunidad.
Este, se determina en gran medida por las distancias a recorrer
por un peatón en las diversas actividades diarias que realiza
en su entorno.
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Figura
Nº11: Transit-Oriented Development (T.O.D.), Arqto. Peter
Calthorpe.
Fuente: CALTHORPE, Peter, 1993. The Next American Metropolis,
Ecology, Community, and the American Dream. Princeton
Architectural Press, p.56. Reproducción sin fines de
lucro, con objetivos estrictamente culturales.
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Las
distancias físicas a recorrer por un peatón, las que
definirían el radio relativo de un poblado o barrio, no debiera
exceder los 10 minutos de caminata, lapso considerado por varios
autores como el máximo al cual está dispuesta una
persona a caminar sin optar preferencialmente por el auto o la locomoción
colectiva.
En
síntesis los principios del TOD (Transit Oriented Development)
son:
-
Organizar el crecimiento a un nivel regional, de manera compacta
y sustentable en la movilidad.
- Ubicar los usos comerciales, habitacionales, laborales, recreacionales
(parques) y cívicos, a distancias de marcha a pié
de estaciones de cambio modal (Transit Stops).
- Crear redes de calles "amistosas" para con el peatón,
y que conecten destinos locales.
- Proveer de una diversidad de viviendas en cuanto a su tipología,
densidad y costo.
- Preservar hábitats ecológicamente frágiles,
y espacios abiertos de gran calidad.
- Hacer de los espacios públicos, el foco de orientación
de edificios y de las actividades de los barrios.
- Promover la renovación urbana.
Estos
principios, tal como los presenta Calthorpe, no pretenden ser novedosos,
sino rescatar las metas del urbanismo en su verdadero sentido.
El Tradicional Neighborhood Development, de Duany And
Plater-Zyberk
Por
otro lado Duany and Plater-Zyberk propone una normativa alternativa
al PDU (Planned Unit Development), el TND o Tradicional Neighborhood
Development. Las ordenanzas del TND restablecen la opción
de crear nuevas urbanizaciones con la estructura de la ciudad tradicional
con el siguiente criterio:
1.
El barrio es limitado en tamaño, con bordes y un centro definido.
2. Comercio, oficinas, colegios y vivienda para toda las clases
sociales se encuentran próximos.
3. Las calles se dimensionan y diseñan para servir equitativamente
a las necesidades del automóvil y a las del peatón.
4. El tamaño y carácter de los edificios están
normados para definir espacialmente las calles y plazas.
5. Plazas y parques se distribuyen y diseñan como lugares
de actividad social y recreativa.
6. Los edificios cívicos se localizan estratégicamente
actuando como símbolos de la identidad de la comunidad y
como lugar de asamblea para la misma.
Estos
criterios persiguen ciertos objetivos sociales.
1.
La organización compacta reduce la necesidad de infraestructura,
el uso del automóvil y la contaminación, mientras
que facilita el tránsito público.
2. El amplio espectro de tipologías en lo residencial y trabajo,
fomenta la integración de todos los grupos de edades y de
clases económicas.
3. La provisión de espacios públicos confortables
permite una mejor interacción entre vecinos ayudando a la
seguridad interna.
4. La provisión de las necesidades del diario vivir dentro
del barrio y a distancia peatonal, permite mayor independencia a
la población juvenil y a la tercera edad.
5. Los edificios públicos apropiados están dirigidos
a favorecer las iniciativas democráticas y a la evolución
equilibrada de una sociedad.
También
se establecen tipologías que definen el carácter del
espacio público. El objetivo apunta a la seguridad y confort
del peatón, como también la expedita circulación
del tráfico vehicular. Se especifican claramente la proporción
del ancho de la calle respecto a la altura de la edificación;
las secciones de las pistas de circulación y estacionamiento;
la alineación de árboles; y las dimensiones de la
vereda. Las variaciones en las tipologías tienen relación
tanto en el carácter urbano o rural de la calle como también
a aspectos utilitarios. Un cuadro tipológico completo puede
incluir lo siguiente: autopistas, avenidas y bulevares para el tráfico
regional, vías para tráfico de alta densidad tanto
residencial como comercial, vías para tráfico en áreas
residenciales de baja densidad, y pasajes locales.
El peatón como protagonista en la movilidad
Como
criterio general, el Nuevo Urbanismo establece también la
configuración de predios y viviendas de diversos tamaños,
privilegiando la diversidad y apuntando hacia una conformación
compacta. Ello se logra incluso con densidades relativamente bajas
y viviendas aisladas, privilegiando el espacio público por
sobre el jardín privado. De esta manera se logra reducir
las distancias de los desplazamientos tales como visitas a servicios,
comercio minorista, colegios, etc. y en ciertos casos (TOD)
a la estación de cambio de medio más cercana.
Se
trata por lo tanto de crear las condiciones para favorecer el desplazamiento
peatonal, es decir una ciudad "paseable".
En
el caso del TOD, se considera un promedio de diez minutos
de marcha a pié, como la distancia entre los lotes residenciales
más lejanos y el paradero o estación de cambio de
medio, lo cual se traduce en aproximadamente 2000 pies (610 metros)
de radio máximo.
Previamente,
Leon Krier, establece igualmente, que la distancia máxima
que un peatón está dispuesto a recorrer cómodamente
sin recurrir a otras alternativas de movilidad, equivale a una marcha
a pié de diez minutos, lo cual determina últimamente
el radio de una comunidad "paseable".
Duany and Plater-Zyberk por su parte, en su modelo del TND (Traditional
Neighborhood Development), configuran una comunidad o barrio
que varía en su tamaño desde los 40 acres (16.2 Ha.)
a los 200 acres (81 Ha.), teniendo en cuenta no sobrepasar un radio
de más de un cuarto de milla (402 m.). De esta manera se
asegura que la distancia entre la mayoría de las viviendas
y los parques de barrio se encuentren a tres minutos de marcha a
pié, y a cinco minutos de una plaza central (cívica)
con servicios y estación de cambio de medio.
Según
el Dr. Julio Pozueta, hacer una ciudad "paseable", implica
que sus recorridos puedan producirse en condiciones adecuadas, para
lo cual es conveniente promover una red de itinerarios peatonales
principales, la réplica peatonal a las redes arteriales para
vehículos, que articulen el conjunto de las áreas
urbanas asegurando las conexiones entre los grandes generadores
de desplazamiento.
En
general, y al igual que sucede con los ciclistas, los itinerarios
peatonales deben cumplir una serie de cualidades, debiendo ser:
-
Funcionales, es decir, que conecten los principales focos
de generación - atracción de viajes, sin obligar a
rodeos o esperas innecesarias. Especialmente importante, en este
sentido, es la conexión peatonal a las estaciones y paradas
de transporte público, así como a los centros de empleo,
escuelas, comercio, ocio, centros culturales, etc.
- Seguros, tanto con respecto a los vehículos (separación
de calzada, cruces preferentes, etc.), como a posibles comportamientos
antisociales (itinerarios autovigilados, ausencia de lugares ocultos,
iluminación, etc.).
- Confortables, es decir, amplios, bien pavimentados, de
pendientes moderadas, poco ruidosos, con zonas de sombra y protección
frente a la lluvia, equipados (bancos, teléfonos, etc.).
- Atractivos, bien por atravesar zonas de actividad y animación,
bien por las vistas y panoramas que proporcionan, bien por el ritmo
y la secuencia de hitos, monumentos, etc.
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Figura
Nº12 y 13: Comuna de Providencia, Santiago de Chile.
Foto de C. Mawromatis P., 1994.
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Figura
Nº14: Boston, Massachusetts, EE.UU.
Foto de C. Mawromatis P., 1997.
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Más
allá de una cuestión puramente del ámbito de
la planificación o el diseño urbano, el automóvil
como principal protagonista de la movilidad en las áreas
metropolitanas es propio de una idiosincrasia y modo de vida que
se encuentra profundamente arraigada en la psiquis social e individual
del norteamericano medio.
Tal
como en las ciudades europeas, en las cuales sus habitantes valoran,
respetan e interactúan en sus centros históricos teniendo
como marco físico para sus actividades y ritos al espacio
urbano contenido y conformado, el norteamericano medio se inserta
en una llamada cultura del suburbio, dentro de un esquema de obligada
movilidad vehicular para cada actividad que realiza fuera de su
hogar. Esta relación íntima entre el auto y el individuo,
nos lleva a reflexionar y evaluar hasta qué punto las propuestas
del Nuevo Urbanismo pueden funcionar eficaz y eficientemente como
un proyecto global, más allá de experimentos localizados
y focalizados en experiencias particulares.
En
efecto, el norteamericano medio cambia de vivienda con creciente
frecuencia, lo cual muchas veces significa un cambio de localidad,
ciudad o estado. Los towns norteamericanos que se presentan
como precedentes para el Nuevo Urbanismo, se estructuran a partir
de una organización familiar y social muy diferente a la
cultura contemporánea en los EE.UU.
Por
lo tanto, al rescatar los valores de los llamados "traditional
towns", lo que se hace es rememorar la configuración
física. Sin embargo, la verdadera esencia de la vida comunitaria,
los lazos sociales y el sentido de pertenencia que argumenta el
Nuevo Urbanismo como principios estructuradores de una ciudad, no
corresponde enteramente a la realidad de la sociedad contemporánea
ni menos a una tendencia a largo plazo.
Según
podemos apreciar en diversas culturas desarrolladas, y en vías
de desarrollo, la sociedad tiende más bien a una mayor diversidad
del núcleo familiar tradicional. El creciente individualismo
y la reducción del número de integrantes de una familia
es un fenómeno global en sociedades emergentes. Esto sumado
a una creciente movilidad con distancias y frecuencias (trabajo,
localidad) cada vez mayores, confirman el evidente desmembramiento
de las estructuras familiares y sociales conocidas en sociedades
llamadas tradicionales y con ello se introduce una variable de mayor
complejidad para la planificación de nuestros ambientes construidos.
Estas
variables son fundamentales de incluir en un análisis y evaluación
global de los principios del Nuevo Urbanismo para asegurar que estos
modelos puedan considerar e incluir la complejidad económica-social,
además del creciente dinamismo del urbanismo contemporáneo.
Notas
| (1) |
Los
proyectos inmobiliarios acogidos al FHA (Federal Housing Administration)
se rigen bajo una serie de recomendaciones que apuntan a un
modelo suburbano orientado a minimizar los riesgos de créditos
hipotecarios y preferenciar el desarrollo inmobiliario del
sector privado. Se prevalecen en la estructura de estos proyectos
consideraciones de tipo económicas como: accesos mínimos,
manzanas elongadas, vialidad enfocada al vehículo privado,
el uso del cul-de-sac, la maximización de predios
privados hacia un frente público mínimo, estandarización
predial, y la total ausencia de diversidad de usos del suelo.
|
| (2) |
Cifra citada por Duany y Plater-Zyberk, 1991, Op.Cit.).
|
Portada
|Resumen/Abstract | Introducción
| 1. El Suburbio Disperso y Consecuencias en la Movilidad
en los Estados Unidos | 2. La Introducción
de estos Modelos Norteamericanos en Chile y la Movilidad:
¿globalización o importación irreflexiva?
| Bibliografía |Versión
completa/Complete version
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