INTRODUCCION
Al origen de
la formulación del estándar
Por muchos años, las administraciones centralizadas y sus planificadores,
consideraron al Estado como el único intérprete válido -"oráculo
de los tiempos modernos" (1)
- de las necesidades de los individuos, las que eran normadas,
definidas, clasificadas y jerarquizadas por dicho nivel central, el
cual además proveía las respuestas -estandarizadas-, en términos
de "equipamientos colectivos", los que eran presentados
como la única y mejor solución a las necesidades de la población.
Se hacía referencia aquí, a un estereotipo de sociedad y modo de vida
que consideraba las características de una "población media"
definiendo un "hogar consumidor tipo". Las respuestas a
las necesidades de éste, debían considerar un ideal igualitario asociado
entonces al bien común, lo que desencadenaba ofertas aplicables universalmente.
Las tentativas chilenas para la construcción de un cuerpo teórico
y operativo en materia de Equipamientos Sociales, se sitúan a fines
de los años 1960s, especialmente en el M.O.P., y son la repercusión
de esta formulación en la experiencia francesa, muy difundida en el
medio internacional, en los llamados "Grandes Conjuntos"
residenciales.
Esta experiencia, cuya arquitectura fue el soporte de todo tipo de
equipamientos sociales, fue motivada por la necesidad de reconstruir
Francia luego de la Segunda Guerra Mundial, y constituyó el primer
producto urbano a gran escala y legado universal entre 1945 y 1975
(2).
El ideal igualitario que sustentó, venía desarrollándose con mayor
fuerza en Francia luego de los diagnósticos políticos y técnicos del
régimen bajo ocupación alemana, en los cuales se había señalado, entre
otros, que los grandes enemigos de Francia eran Alemania, los tugurios
de las grandes ciudades -con todo su hacinamiento, enfermedades y
miserias que disminuían la población, entre otros efectos- y el abandono
en que se tenía al campo y su población, todo lo cual habría estado
al origen de la derrota militar de 1940 (3).
El concepto del bien común asociado a la igualdad de respuestas a
las necesidades de los individuos se volvió imperativo entonces, imponiéndose
una racionalidad para la formación y consolidación de un "territorio
de Estado", que debía ser habitado por un "hombre universal",
en el seno de una arquitectura que también se quiso universal.
Cabe destacar que ciertas prácticas arquitectónicas y urbanas actuales
se presentan aún fuertemente dependientes de aquellas originadas en
los años 1940-1950. En Chile, en materia de Urbanismo, la preocupación
de algunos agentes del desarrollo urbano por la formulación de nuevos
"estándares de equipamientos" en la década de los años 1990s,
es un ejemplo de lo señalado.
Esta reiteración del interés por el concepto de "estándar"
en Chile podría comprenderse toda vez que la experiencia chilena perdió
continuidad por largos años en su acción y reflexión, ignorando la
evolución del pensamiento mundial en la materia, y también por el
hecho de no contarse aún con una nueva teoría general de la ciudad
-de carácter radical y totalizador-, que nos distancie de la teoría
del Movimiento Moderno. Como se sabe, el aporte Post-Moderno al Urbanismo
se redujo sólo a la construcción de grandes conjuntos de carácter
monumental, basados en el concepto barroco de teatralidad.
Dicho interés podría responder también a que el concepto de "estándares
de equipamiento", entre otros aportados por el Movimiento Moderno,
ha tenido sus aspectos positivos y útiles. En efecto, en su momento,
la idea de llevar los equipamientos y servicios iguales para toda
la población fue sin duda un aporte, habida cuenta de las grandes
diferencias de calidad de vida de los individuos y familias.
Por otra parte, aún cuando se hubieran aplicado incluso con deformaciones
o mutilaciones, las grillas de estándares de equipamientos fueron
consideradas como el índice de reconocimiento de las necesidades sociales,
y pudieron servir -en una medida limitada en todo caso- como documento
de apoyo a los reclamos de la población frente a las carencias en
su hábitat. Los Estados comprendieron los alcances de este último
aspecto y por ello, a menudo conservaron para estas normas un carácter
oficioso, cuando no semi-clandestino.
Por último, entre los aspectos prácticos de los "estándares"
destacaron también las facilidades que presentaron para los efectos
contables en la planificación de los "Grandes Conjuntos"
habitacionales, para los cuales fueron concebidos (4).
La clientela internacional de "normalizadores", motores
de todo proyecto entre 1955 y 1975, agotó cuatro veces la edición
de Urbanisme Revue Francaise, Equipements des Grands Ensembles,
Nº62-63, de 1959, conteniendo la grilla francesa de estándares de
equipamiento (5).
Esta primera versión de la grilla (Grilla Dupont) (6),
fue evolucionando hasta aparecer una segunda versión en 1962
(7),
la cual fue traducida en 1968 por la oficina del Programa de Equipamiento
Comunitario, dependiente del Departamento de Planes y Programas de
la Dirección de Arquitectura del M.O.P. de Chile (Convenio M.O.P-Chile-Fundación
FORD-USA), con el título: "Un Sistema de Standard de Equipamiento
Comunitario para Grandes Conjuntos Habitacionales: el ejemplo Francés",
contribuyéndose con esto a la generación de grillas nacionales de
estándares de equipamiento.
Se recordará por último que las grillas francesas operaban a base
de una fragmentación de la totalidad urbana, cuya forma inicial debió
ser modificada con los años por inoperante.
Aún cuando el caso de Francia constituye una experiencia interesante,
especialmente amplia, variada, continua y evolutiva desde la post-guerra
hasta nuestros días, debe tenerse presente que los "Grandes Conjuntos"
residenciales y de equipamientos heredados desde los años 1950s, representan
actualmente un gran problema urbano, siendo rechazados por la población.
Así lo demuestra el Arqto. B. Vayssière en su elocuente libro Reconstruction-Deconstruction
(8).
Muchos de ellos ya han sido demolidos.
Los términos
de la crítica
La formulación evocada, comenzará a ser discutida por la crítica internacional
desde principios de los años 1970s, considerándosela como "sumaria,
estática, idealista y doblemente tecnocrática" (9),
pues no tomaba en cuenta el modo de vida de los habitantes,
ni la geografía de su lugar de asentamiento; tampoco el contexto socio-económico-político,
ni los avances tecnológicos. Ella tuvo por efecto convertir a los
habitantes en "usuarios" de equipamientos pre-definidos
por el Estado, reduciendo la gran riqueza de sus reales necesidades
y multiplicando los equipamientos "funcionales". En tanto,
la población seguía esperando por equipamientos más adaptados a su
modo de vida.
Pero, la obsolescencia en que fue cayendo el concepto de "estándar
de necesidades de equipamiento" en las últimas décadas se produjo
no sólo por la constatación de la insatisfacción de las necesidades
reales de la población, sino también porque el incumplimiento de las
metas ideales (10)
-de las cuales sólo se fueron considerando finalmente las cifras que
acompañaron este tipo de formulaciones- condujo, especialmente en
contextos de altas carencias y escasos recursos (11),
a graves fracasos políticos de la administración. Esto ha ocurrido
aún cuando las metas que impusieron estos estándares hayan estado
referidas a lo que se consideró un "mínimo satisfactorio".
La utilización excesiva de normas teóricas de necesidades estandarizadas
-las que no deben confundirse con las normas utilizadas en la fase
de programación operacional de todo equipamiento (normas técnicas
arquitectónicas de un equipamiento específico y de seguridad e higiene)-,
condujo en el nivel mundial, también en Chile:
a la simplificación exagerada de los problemas,
a una aproximación sólo sectorial, no integradora, y aún peligrosa
de los problemas,
a la consideración del estándar de necesidad establecido, como una
ley o un objetivo obligatorio y, sobre todo,
a creer que cada tipo de problema puede ser solucionado por la sola
construcción de un establecimiento o acondicionamiento de un espacio,
olvidando así que un equipamiento es simultáneamente un servicio,
una organización y, muchas veces, pero no siempre, un edificio o
equipamiento propiamente tal.
En Chile de los años 90s, aún cuando -25 años después del comienzo
de las críticas a la formulación evocada - ha habido alguna iniciativa
tendiente a la formulación de "estándares de necesidades de equipamientos",
observamos que la mayoría de los sectores (12)
están dando cuenta de la necesidad de cambios y formulaciones diferentes,
que se alejan de las propuestas de "estándares de necesidades
equipamientos".
En efecto, la tarea de definir la demanda de la población en el nivel
comunal hoy, en contextos democráticos, descentralizados, en búsqueda
de la equidad y la calidad de los servicios colectivos, pasa por la
referencia a:
el estudio de las necesidades y espectativas reales de la población,
no sólo considerada como individuos o grupos familiares aislados,
sino también como grupos sociales;
el conocimiento y análisis profundo de la oferta de servicios existentes
en la comuna, y la evaluación del nivel de servicio prestado;
la consideración de concepciones contemporáneas pertinentes al contexto,
-si las hubiera- las cuales deberían ser el resultado de la observación
cuidadosa y sistemática de múltiples casos exitosos en la realidad,
en contextos equivalentes (modo de vida, área geográfica natural,
aspectos sociales, económicos, políticos, etc.);
las orientaciones de las políticas nacionales, regionales y comunales
de cada sector,
las orientaciones de las políticas nacionales, regionales y comunales
de desarrollo económico y social.
La necesidad de modernización del Estado, que supone salir de la patología
burocrática del centralismo, significará abandonar una postura donde
los medios (edificios) tomaban preponderancia sobre los fines de la
organización del servicio, la organización se resistía a los cambios,
la coordinación era inadecuada, la integración era también inadecuada,
y donde la organización se ponía en movimiento sólo para sobrevivir.
La hipótesis de la descentralización buscada supone que aumentará
la racionalidad y eficiencia de la organización acentuando el énfasis
en los fines y en la recuperación de experiencias exitosas. Supone
además la transferencia de recursos y oportunidades. Y, finalmente,
supone también riesgos, pues en función de la mayor autonomía de las
decisiones, se deberá asumir las consecuencias no sólo de los aciertos
sino también de los errores.
1. NO EXISTE
LA NECESIDAD DE EQUIPAMIENTOS A PRIORI
Se reconoce la existencia de necesidades fisiológicas, sicológicas,
sociales, etc., que cada individuo, familia, o grupo social trata
de satisfacer, o de negar. Para lograrlo puede utilizar el trabajo
y/o los bienes -cuyas modalidades de utilización son extremadamente
variables-, también puede combinar recursos a dichos factores, no
existiendo la "necesidad de equipamientos" a priori.
Lo señalado anteriormente no debe traducirse en la conclusión de que
los servicios y equipamientos colectivos son poco necesarios. Por
el contrario, ellos son importantes e indispensables, aún cuando la
definición normativa estandarizada de necesidades debe ser superada,
por cuanto el concepto de bien común hoy se asocia a la diversidad.
Por otra parte, el ciudadano común se va legitimando hoy como un actor
no técnico, que debe ir siendo apoyado para la adecuada manifestación
de sus aspiraciones, la adecuada apreciación de sus propias necesidades,
para la oportunidad y correcta canalización de sus demandas. Hoy se
supone que son los grupos sociales organizados para la participación,
los que mejor pueden formular reivindicaciones que expresen exigencias
objetivas vistos los ciudadanos como conjunto, y no como colección
de individuos o de hogares por separado.
Una revisión de las políticas públicas chilenas 1995-1996, para los
sectores Educación, Salud, Justicia, Poder Judicial, Deportes y Seguridad
Ciudadana (13),
seleccionados en la perspectiva de conocer las pautas que orientarán
en los años próximos el tipo de oferta de equipamientos necesarios
para los diversos servicios implícitos en acción, ha resultado pertinente
toda vez que se sostiene como principio esencial, que no es posible
determinar necesidades de equipamiento físico en el nivel comunal,
o cualquier otro, sin tener primero un conocimiento profundo de la
nueva filosofía del servicio (14)
de interés, y de la organización más conveniente a dicho servicio.
1.1.
Racionalizar y tipificar
La revisión documental para los servicios referidos, no da cuenta
de requerimientos en el sentido de promover la configuración de "estandares
de necesidades de equipamientos".
No obstante, no se soslaya la necesidad de racionalizar y tipificar
los establecimientos específicos, y de reestudiar si corresponde,
las normas técnicas arquitectónicas y de seguridad e higiene, correspondientes
a la fase de programación operacional en todo proceso de producción
de un equipamiento.
En algunos casos, como por ejemplo, en los sectores Educación (E.
Media) y también Gendarmería (Cárceles), cambios drásticos en los
nuevos objetivos de estos servicios, y la obsolescencia, cuando no
el colapso de los equipamientos existentes, señalan la desarticulación
total del proyecto arquitectónico heredado.
1.2.
Organización sistémica
La concepción modernizadora de los servicios colectivos analizada,
supone en todos los casos, una aproximación sistémica a su organización,
la que hace recurrente referencia a totalidades sistémicas abiertas,
donde información y beneficiarios del servicio deben "circular"
por canales internos eficientes y eficaces, debiendo establecerse
además, las adecuadas relaciones con otras totalidades sistémicas
externas afines (todos los sectores que tengan un rol que cumplir
en la resolución de un determinado problema).
Ello conduce a la necesidad de esclarecer los modelos de organización
relacional para el adecuado funcionamiento al interior de los servicios
tanto como entre servicios afines, todo lo cual repercutirá en la
infraestructura física, su equipamiento, y su localización.
El cumplimiento del objetivo de intersectorialidad, frente a una complejidad
creciente de los problemas en los sectores y a la generalización de
la necesidad de una visión integral de las personas para la resolución
de sus problemas, conduce al objetivo de utilizar mejor todos los
recursos posibles, complementando acciones del sector público y privado.
La búsqueda urgente de modelos de optimización relacional ha conducido
a propuestas innovadoras de organización, como es el caso en Salud,
donde todos los recursos se organizan en adelante, en función de la
llamada "Unidad Sistémica de Salud", la que utiliza toda
la capacidad instalada en un territorio dado sea del sector público
o del sector privado, organizada en "red asistencial".
1.3.
Diversificación de la tipología de intervenciones del servicio
Todos los servicios, en la perspectiva de lograr la justicia social,
tienden a tener como meta el cumplimiento de los principios de:
universalidad:
el derecho al servicio de toda la población;
solidaridad:
los beneficiarios aportan según sus recursos;
equidad:
se busca una igualdad de acceso social al servicio, pero también
una igualdad en el incremento del nivel de servicio al que se accede.
Frente a la limitación de los recursos para el cumplimiento del objetivo,
la búsqueda de soluciones alternativas a la habitual respuesta de
"crear equipamientos" para satisfacer las necesidades, se
vuelve relevante.
Los equipamientos son apreciados hoy, sólo como una parte, no siempre
imprescindible, de la satisfacción de la necesidad. La experiencia
exitosa del programa "Consultorios de Asistencia Jurídica"
a la población significó que el 84% de los casos atendidos durante
un período de dos años, fuera resuelto por la vía extra-judicial,
es decir, sin tener que llegar a Tribunales, lo que a su vez demuestra
que, en rigor, no existe "necesidad de equipamiento" a
priori.
Los servicios de los sectores analizados indican que los cambios que
se estima necesario en ellos para su modernización responden también,
en parte, a una complejización creciente de los problemas que se deben
resolver.
El caso de la salud, es ilustrativo de esta nueva realidad por cuanto,
en el próximo futuro, Chile estará viviendo en un contexto que comprende
simultáneamente las tres etapas del fenómeno llamado "de transición
epidemiológica", a diferencia de lo que fue ocurriendo en los
países hoy desarrollados, donde las etapas se vivieron como una secuencia.
Ello induce hoy al sector a poner fuerte énfasis en las acciones de
"fomento para la prevención y protección de la salud", como
una estrategia para enfrentar la mayor dificultad en la resolución
de los problemas derivada de la citada complejización del cuadro de
salud. Dicha acción de fomento se cumplirá muchas veces en los espacios
de otros servicios públicos o privados (escuelas de todo tipo, liceos,
medios de comunicación, cárceles, hogares de menores, etc.). Tampoco
en este caso se generan nuevas demandas de oferta de equipamiento
en el servicio.
1.4.
Población beneficiada
Se expresa en todos los casos analizados, el reconocimiento de una
gran diversidad de grupos de beneficiarios en el universo poblacional
(niños, mujeres, ancianos, población penal, discapacitados, adolescentes
en conflicto, población vulnerable y en riesgo, habitantes pobres
urbanos, habitantes pobres rurales, etc.), y también la necesidad
de tener una perspectiva integral de su persona, en el contexto de
su proyecto de vida en sociedad.
La necesidad del "acercamiento del servicio a cada grupo",
pasa por la consideración de las implicancias de este objetivo en
la imagen que la infraestructura física y su lugar de localización
provocan en el habitante. Hoy se diseñan colegios, también hospitales,
y cárceles, de tal forma que "no parezcan" colegios, hospitales,
o cárceles.
1.5.
Diversidad de la oferta de equipamientos
Llama la atención que, a pesar de la voluntad generalizada en todos
los sectores analizados, de reconocer la especificidad de lo local,
sólo el sector Salud, agrega al reconocimiento de la diversidad de
grupos de beneficiarios, el reconocimiento de las diferencias de sus
necesidades en función de la amplia diversidad geográfica y climática
de nuestro territorio. Esta consideración sería esencial a la correcta
reformulación de proyectos arquitectónicos en todos los sectores,
en el marco de tipologías adecuadas, a lo menos, a conjuntos de regiones.
1.6.
Soporte humano
En todos los sectores revisados se presenta una apreciación del soporte
humano de los servicios, con el mismo valor que el soporte técnico.
Esto conduce a importantes acciones en los servicios para efectos
de capacitar al personal o reciclar su capacitación, generar estímulos
para el ascenso en la carrera administrativa, y también mejorar su
entorno de trabajo, especialmente cuando este impone restricciones
especiales indirectas al funcionario en razón de la naturaleza del
servicio, como es en el caso de las cárceles, entre otros.
1.7.
Modernización de los servicios en concordancia con el desarrollo económico
Los principios de equidad y calidad buscados, quedan planteados en
razón de las necesidades de justicia social y de funcionamiento adecuado
de la democracia, pero también de la necesidad de crecimiento de la
economía del país.
Todos los servicios proponen adaptar la legislación que les concierne,
para brindar una oferta de servicio coherente con la modernización
económica del país. De alguna forma queda establecido entonces que,
en el contexto de la política económica vigente, no es estrictamente
la sola demanda local la que dará origen a la oferta de servicios
y equipamientos.
Es interesante observar que, hasta antes de la radicalización del
modelo neoliberal, era el Estado quien se encargaba de la "producción
de la demanda". Hoy, la producción de la demanda entra en los
circuitos de la ganancia privada, y la nueva función estatal parece
ser la de equilibrar la "producción de la producción"
con la "producción de la demanda".
Esto induce a pensar que no hay en realidad comprensión posible de
las necesidades sino en términos relativos, es decir, en referencia
a sistemas de normas y jerarquías de valores, ellos mismos dependientes
de las formas de organización y de funcionamiento del cuerpo social,
de las leyes del mercado, de las orientaciones de las políticas de
desarrollo, etc.
1.8.
Líneas de gestión de evaluación de los servicios
La búsqueda de una modernización de los servicios, para el logro de
la calidad y la equidad, ha llevado a proponer incluso "procesos
de acreditación" de los servicios colectivos, tendientes a conocer
los niveles de atención, en el objetivo de proveer un marco normativo
de referencia para racionalizar y optimizar sus procesos, lo cual,
eventualmente repercutirá en las normas arquitectónicas y de localización.
Es el caso, de una proposición del sector salud, en lo referido a
Hospitales. En todo caso, estas "acreditaciones", o más
generalmente, líneas permanentes de gestión de evaluación enunciadas,
requieren hoy de metodologías que permitan apreciar los logros ya
no sólo desde la perspectiva de la productividad del servicio, sino
también del grado de satisfacción del beneficiado como individuo y
grupo social.
1.9.
Asignación de Recursos
En el objetivo de una modernización de los servicios, se enuncian
cambios de una magnitud sin precedentes en varias décadas, que afectan
al servicio, a su organización y a la infraestructura que generan,
en diversos grados. Así, se desestiman metas ideales, para concentrarse
en programas continuos de mejoramiento paulatino.
En lo referido a proyectos de infraestructura, se prevé avances por
etapas (que en lo posible puedan significar alguna forma de utilización)
priorizándose la terminación de obras de gran envergadura inconclusas,
o bien las obras complementarias para una plena utilización de la
capacidad instalada.
El objetivo de hacer más atractivo el servicio en su equipamiento,
para una utilización más intensiva por parte del beneficiario, define
la necesidad de obras menores que cobran cierta prioridad.
Se prevé estudios sobre la administración que tendrán las obras que
se financian, para incrementar su uso. Es recurrente el diagnóstico
de carencias para gastos de operación, que no permiten hacer funcionar
equipamientos en parte o toda su capacidad instalada.
Se busca coordinar inversiones y buscar financiamiento compartido
con los Municipios y otras entidades locales.
Los sectores buscan asignar y distribuir los recursos a nivel interregional
de forma equitativa y objetiva, considerando criterios de asignación
que así lo reflejen, y cubriendo todo el territorio nacional. Por
otra parte, se busca asignar y distribuir los recursos orientados
a la ejecución de obras de infraestructura mediante un sistema de
proyectos que permita transparencia en la asignación de estos.
Es objetivo generalizado en los servicios, asignar recursos en todas
y cada una de las comunas del país, según sean las necesidades especialmente
de la población más pobre (se precisa la necesidad de Planes Comunales
por sector, coordinados con el Plan de Desarrollo Comunal).
Para ello tiende a delegarse la priorización de los proyectos de inversión
en las Coordinaciones Regionales de los servicios, donde éstas, en
un proceso de descentralización y democratización incorporen en la
identificación de los proyectos, a diversas instituciones de representatividad
comunal. Dichos proyectos no necesariamente, según se ha visto, representan
obras de infraestructura física, pudiendo representar actividades
de promoción (salud, deporte, etc.), entre otras.
Es objetivo asignar recursos donde la cobertura de los proyectos (obras
y/o servicios de promoción, u otros) sea la mayor posible. La cantidad
de los beneficiarios de un proyecto es relevante, pues este determina
el beneficio social del mismo.
1.10.
Participación Comunal
Todos los servicios en los sectores cubiertos, promueven una gestión
basada en criterios de descentralización, evaluación e información.
Esto se traduce en un aumento creciente de la responsabilidad del
nivel local en la definición de necesidades, soluciones alternativas
a los problemas de la población, priorización de los proyectos, etc.,
lo cual conduce a los servicios revisados a plantear el requerimiento
de "Bancos de Información" para efectos de tomar decisiones
adecuadas.
Al respecto, y frente al excesivo optimismo que se detecta en todos
los sectores, cabe recordar que estos Bancos de Información deben
ser muy bien concebidos y mantenidos para que realmente presten utilidad
al nivel local. En experiencias relevantes en países desarrollados,
el establecimiento definitivo de los bancos de datos ha tropezado
con un conjunto de obstáculos (15).
El modo en que éstos son o no son superados es en sí significativo
de lo que representa esta técnica. Tres de los más importantes problemas
son: el financiamiento, la obtención de la información requerida y
la concepción del sistema de interrogación.
Se requiere grandes volúmenes de información, la que debe ser fiable;
además debe estar en permanente proceso de actualización, so pena
de extinción. La información requerirá muchas veces un valor agregado
(proyecciones de población, con incorporación de las mutaciones, por
ejemplo, en la composición de la población a través del tiempo, etc.,
etc.). La información debe ser rápidamente accesible por el usuario.
Los bancos de información propuestos por los sectores analizados incluirían
también estadísticas, repertorios de proyectos o tipologías de intervenciones,
procedimientos para postular a fondos concursables, entre otros. Ello
desencadenaría una demanda generalizada por equipos, sistemas computacionales
en red, y operadores, con todas sus implicancias de demandas de espacio
y su habilitación, en todos los servicios y niveles. Cabe preguntarse
en cuántas comunas de Chile podrían generarse bancos de estas características.
En experiencias extranjeras, las principales dificultades referidas
a fondos de inversión social han sido la falta de capacidad para formular
proyectos en los grupos comunitarios, y en consecuencia la dificultad
para llevar a cabo su participación.
En cualquier caso, parece necesario proveer al medio nacional de nuevos
instrumentos de apoyo a la gestión, creando además nuevas formas de
asociación de los actores (sociedades mixtas, etc.), que tiendan conjuntamente
a coordinar a dichos actores, para que sus acciones resulten complementarias
más que competitivas o eventualmente contradictorias con los objetivos
de un desarrollo nacional que se desea integral y autosustentado
(16).
Estos instrumentos, posibles "documentos-guía", de apoyo
a la reflexión y decisión en materia de Servicios y Equipamientos-
sistematizarán opciones que, fundamentadas en la diversidad, den respuestas
a las necesidades locales, evitando errores de improvisación.
Las habituales urgencias de poner en operación equipamientos en plazos
muy cortos, van originando situaciones negativas y desequilibrios
territoriales que aumentan con la rápida densificación de las áreas
urbanas sin objetivos de conjunto.
Estos desequilibrios desencadenan perturbaciones y disfuncionalidades
en los territorios urbanos y su entorno, los que deben ser absorbidos
cotidianamente por los habitantes, toda vez que una característica
relevante e inherente al desarrollo territorial desequilibrado es
la degradación del ambiente.
Los "documentos-guía" debieran permitir especialmente:
hacer adecuados diagnósticos de la situación actual en el dominio
de interés;
escoger
las formas de servicios y equipamientos más adecuados a la situación
local;
lograr
la mayor complementariedad entre las acciones de los diferentes
promotores de los servicios y los equipamientos;
establecer
un programa de equipamientos para una nueva área a urbanizar;
estudiar
y aprobar un proyecto de equipamiento;
visualizar
las reutilizaciones posibles de un edificio existente;
lograr
una mejor adaptación de los servicios y equipamientos a la evolución
de la demanda;
buscar
financiamiento para las inversiones y el funcionamiento;
llevar
un mejor control de los costos de la inversión y el funcionamiento;
permitir
un seguimiento del funcionamiento de los servicios y equipamientos
creados y su evaluación.
La creación progresiva de instrumentos de este tipo, significará un
cambio cualitativo en la resolución de los problemas de los Servicios
y sus Equipamientos en Chile.
1.11.
Localización
Se desea favorecer proyectos - un equipamiento, o "complejos
básicos"-, en áreas vecinales urbanas y rurales de extrema pobreza.
Las relaciones intersectoriales, especialmente importantes en el nivel
de los propios beneficiarios en algunos servicios, como es el caso
de Tribunales en el Poder Judicial, dan cuenta de la complejidad de
variables que inciden en la elección de una localización concreta
del equipamiento y, en definitiva, en el éxito de los objetivos de
equidad y calidad del servicio.
En el objetivo de acercar el servicio a la población beneficiaria,
se constata la tendencia a des-territorializar los servicios en ciertos
niveles de operación. Se presenta como el cambio más innovador encontrado
en materia de tipologías de equipamientos, y se da en los sectores
Seguridad Ciudadana: con los "Cuarteles Móviles de Policía";
Poder Judicial: con los "Consultorios Móviles de Asistencia
Jurídica"; Justicia: con las "Oficinas Móviles de
Registro Civil e Identificación".
Queda en evidencia que la importancia del esclarecimiento de los objetivos
del servicio y su organización, relega a una segunda instancia la
determinación de los medios - tipo de equipamientos- que permitirán
el mejor cumplimiento de los objetivos del servicio. En el caso de
la innovación citada, se trata de equipamientos móviles, en los que,
según sea el servicio, cobrará mayor importancia su conexión a una
red de información y comando centralizado.
2.
CONCLUSIONES
Todos los servicios analizados dan cuenta de nuevas estrategias para
avanzar en la resolución de los problemas de la población, superándose
así, el tema de los "estándares de necesidades de equipamientos",
o - expresado en otra forma- de los "equipamientos iguales para
todos". No se invoca ya una igualdad abstracta de necesidades
y respuestas, sino que las acciones se orientan hacia una igualdad
para efectos de combatir las desigualdades de hecho y, en especial
para el acceso a la decisión pública.
Las orientaciones de las políticas sectoriales e intersectoriales
sobre servicios y tipos de equipamientos muestran la necesidad de
generar instrumentos que apoyen la configuración de proyectos desde
el nivel local, mediante la oferta de tipologías alternativas de intervenciones
posibles, repertorios de proyectos, manuales de formulación de proyectos
para la obtención de fondos concursables, y otros.
No debe olvidarse que también es necesario crear manuales y metodologías
adecuados que permitan transparencia en la evaluación de los proyectos
y en la asignación de los recursos.
Parece necesario hacer estudios en complejidad, referidos a los modelos
de organización relacional (interna y externa) que hoy requieren los
servicios, pues su impacto en la planta física y en su localización
es determinante en el éxito o en el fracaso de los objetivos del servicio,
y en consecuencia, de la política pública.