Dentro del patrimonio cultural hispano-lusitano-americano, La Habana
Vieja es uno de los barrios históricos "vivos" densamente
poblados más atractivos e interesantes, incluyendo ejemplos de la
Península Ibérica.
Dos políticas
macroregionales Cuba - RDA
Ya veinte años atrás, el gobierno cubano promueve planes de impacto
regional tendientes al desarrollo equilibrado de los centros poblados
y para evitar que la capital, La Habana, crezca desproporcionadamente
debido a una inmigración descontrolada.
Con la mira puesta sobre el proceso de la "descentralización",
se invierte principalmente en la infraestructura regional, para conferirl
"atracción" centrípeta a las pequeñas y medianas ciudades
mediante la realización de proyectos productivos descentralizados
y proyectos de interés social como centros comerciales, de cultura,
deportes y esparcimiento.
Contrastando con ello, en la República Democrática Alemana / RDA (DDR),
se procede a la inversa. Los dos Berlin: "la isla Berlin Occidental",
como "escaparate del capitalismo" enclavado dentro de su
territorio, y "Berlin Oriental - capital de la RDA", rivalizan
agresivamente, generando en el gobierno oriental planes que, ante
todo, tienden con gran esfuerzo al desarrollo de la infraestructura
berlinesa. Surgen planes de refacción barrial en el núcleo antiguo-este,
nuevos barrios de alto standard constructivo y estético y gigantescos
complejos de vivienda vertical servidos mediante grandes avenidas
en el centro y en la periferia de la "ciudad-capital".
Este gran esfuerzo del gobierno central requiere de un amplio despliegue
de recursos económico-financieros, industriales, técnicos y humanos
y tiene un costo muy alto: la priorización del desarrollo en la urbe
Berlín les quita recursos a las ciudades medianas y pequeñas como
Dresde, Leipzig, Rostock, Magdeburgo, Frankfurt-Oder, etc., etc.
Las ciudades nombradas, así como decenas de otras padecen hasta hoy
de un alarmante deterioro, especialmente las áreas de interés histórico
afectadas por la guerra y las inclemencias del tiempo, ya que durante
más de cuarenta años no obtuvieron la mantención requerida.
Desde la Reunificación, el gobierno de la República Federal de Alemania
realiza un esfuerzo sobrehumano para reparar infraestructura vial,
sanitaria y constructiva dañada, para restaurar monumentos de interés
histórico y sanear barrios postergados en la otrora Alemania, una
tarea tanto descomunal como onerosa para el bolsillo de todos los
alemanes, una magna actividad que puede ser denominada con razón "los
chantiers más activos de Europa en la actualidad" (especialmente
en Berlín oriental, Dresde y Leipzig).
En Cuba, los esfuerzos hacia la consolidación de la descentralización,
de la regionalización territorial y demográfica han tenido un inusitado
éxito, las cifras actuales hablan por sí mismas. En 1955, Cuba contaba
en total con 6 millones de ciudadanos, y en La Habana habitaban 1,5
millones de personas. En 1995, cuarenta años más tarde, la Isla de
Cuba cuenta con 11 millones y La Habana sólo con 2,2 millones de habitantes,
una proporción demográfica óptima.
Sin embargo, este formidable esfuerzo hacia las regiones también tuvo
su precio: pues fué alcanzado con la postergación del desarrollo progresivo
de la capital La Habana, lo que se pretende corregir.
Es éste el trasfondo de las recientes actividades y nuevas iniciativas
emprendidas por el Estado, por el Municipio de La Habana y decenas
de instituciones especializadas integradas en torno al desarrollo
de la Planificación Física de la Capital La Habana, formulación de
estrategias de remodelación urbanas, reordenamiento y finalmente,
el "Plan Maestro de La Habana Vieja".
Presentación
del Plan Maestro de La Habana Vieja (1)
Desde hace algún tiempo, un grupo de profesionales de distintas especialidades,
a instancias de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana
y de la Agencia Española de Cooperación Internacional, AECI, trabaja
en la elaboración del Plan Maestro de La Habana Vieja. El Plan Maestro
pretende detectar los problemas actuales de La Habana Vieja y proponer
para ellos soluciones técnicas, humanas y económicas, y al mismo tiempo,
anticiparse a los del futuro, a fin de evitarlos.
Los aspectos más destacados son:
- las condiciones
de las viviendas, los edificios y los espacios exteriores e interiores,
tanto en el aspecto de seguridad como en el de salubridad;
- los servicios
para uso de la población residente en La Habana Vieja, y
- los programas
necesarios para que:
a) La Habana
sea un área básicamente residencial y lograr, al máximo posible, que
sus habitantes no sean desplazados a otros sectores de la ciudad;
b) los edificios
de La Habana Vieja sean consolidados y rehabilitados, al mismo tiempo
que se construyan nuevas viviendas en los solares existentes;
c) los servicios
de agua, saneamiento y electricidad tengan buen funcionamiento en
el área.
Por otro lado, el Plan Maestro debe proyectarse hacia el futuro, y
por ello establece en el territorio una serie de zonas diferenciadas,
de manera que en unas se permitan usos turísticos, oficinas y servicios,
con el básico residencial, mientras que en otros sea este último el
único admisible.
Por último, se regulan las intervenciones en los edificios existentes
y se dan normas para la arquitectura y la construcción de los nuevos,
pues La Habana Vieja es un bien patrimonial del pueblo cubano y, como
tal, se debe defender.
Desarrollo
urbano y problemas principales generados:
Como corolario de la situación proporcional alcanzada hacia 1995:
La Habana cuenta con 2,2 millones de habitantes frente a 11 millones
en el resto del país, ocupando el 1% de la superficie de la isla.
En 40 años, la capital sólo aumentó poblacionalmente en 700.000 habitantes.
Sólo una cantidad relativamente menor de población se radica en la
periferia urbana (despliegue estatal construyendo los Nuevos Conjuntos
Residenciales del Este, el Conjunto Residencial Juegos Panamericanos,
etc.). La mayor parte de los inmigrantes pasa a residir dentro de
la ciudad, también o especialmente el barrio de La Habana Vieja, causando
a la infaestructura existente, un proceso masivo de densificación.
A diferencia de muchas urbes hispanoamericanas, en la periferia de
La Habana no existen barrios marginales tugurizados.
Los Desafíos
Las bien intencionadas metas contenidas dentro del Plan Maestro enfrentan
en el futuro desafíos legales, estructurales, de financiamiento, de
gestión participativa, de impacto vehicular, etc.
Mucho ha sido dicho en La Habana acerca del manejo y la gestión de
áreas históricas. Sin embargo, "el caso cubano", a diferencia
de otros ejemplos, necesitará de un preámbulo de pasos complejos que
deben ser resueltos, antes de encarar la gestión barrial propiamente
tal.
Zonificación
de La Habana Vieja
Partiendo con el planteamiento de la tesis de que el "modelo
cubano" se encuentra en la transición hacia una "apertura"
(ajuste sui generis socio-económico y político), múltiples
impactos y efectos exógenos son de esperar en la ciudad, especialmente
en su estructura e infraestructura portuaria y en su área comercial,
la cual atenderá en el futuro con mayor énfasis actividades turísticas
masivas (el turismo genera los mayores ingresos del país), de exportación,
de importación y complementarias.
Además, es de esperar la generación de nuevas áreas comerciales y
de abastecimiento endógenas o locales que ameritarán de una infraestructura
específica y de un espacio propio.
En resúmen, una vez finalizado el bloqueo, se desarrollarán áreas
con su propia especialización funcional y con sus nuevas delimitaciones
y de allí también surgirán los primeros problemas: dentro de un Barrio
sumamente densificado con gran déficit de plazas y áreas útiles exteriores,
y con calles estrechas, ¿de dónde sacar o generar espacio suplementario
para acomodar nuevas funciones necesarias? (¿de dónde "reconquistar"
funciones urbanas recreativas, turísticas, gastronómicas, áreas comerciales,
financieras, de bodegaje, etc.?).
Complementario con lo anterior, ¿cómo se manejará el esperado "futuro
impacto vehicular"?
La actual infraestructura vial barrial no está diseñada para enfrentar
en corto tiempo el impacto e incremento vehicular que en otras urbes
se desarrolló en años. Aún con un reordenamiento apropiado de tráfico,
se carece de área de parqueo o estacionamiento necesario. El nivel
freático alto, por otro lado, encarece enormemente la adecuación de
área subterránea para el efecto. ¿Se optará acaso por erigir torres
periféricas de parking, reservando el área interior solo para el servicio
público, para la bicicleta individual, la bici y moto-taxi?
Actualmente, en la Plaza Vieja, se está demoliendo el único parqueadero
subterráneo existente (del tiempo de Batista) para reconvertirlo exclusivamente
en "plaza recreativa" siguiendo un modelo "historicista".
En barrios históricos de Berlin occidental se han realizado compromisos,
aún con elevado costo financiero: se han construído parqueaderos subterráneos,
"invisibles" al ojo ciudadano, mediante gruesas lozas sobre
las cuales se ubican los parques recreativos conteniendo las areas
verdes correspondientes.

Tríptico informativo
sobre el Plan Maestro de La Habana Vieja.
¿Cómo generar
recursos para financiar obras barriales?
En lo referido al tema de la vivienda, desde los primeros años de
la Revolución, la privatización "igualitaria" de vivienda
por parte del Estado, y la Ley General de Vivienda, en 1986, dejaron
problemas legales y económicos que atender:
En la mayoría de los Municipios occidentales, se recurre al "impuesto
predial", un recurso propio para generar ingresos necesarios
para la inversión barrial. El manejo se basa en el instrumento de
los sistemas catastrales computarizados con los correspondientes "avalúos
individuales" de predios y edificaciones.
Al mismo tiempo, los planes catastrales pormenizados sirven de base
para la planificación urbana. En La Habana, el manejo de este recurso
requerirá de cambios y ajustes complementarios, ya que muchas de las
prerrogativas usuales en otros países no existen, por ejemplo, actualmente,
el valor intrínsico de algunas edificaciones es obviado, los precios
por metro cuadrado de vivienda no obedecen al valor real, ya que aún
no existe el libre mercado inmobiliario con sus regulaciones y parámetros
específicos que se orientan hacia el tamaño/superficie, lo situacional
y la calidad de los inmuebles.
Con el triunfo de la Revolución, el tema de la propiedad queda definida,
ya que los ocupantes o inquilinos de las viviendas pasan a ser los
propietarios. En el año 1986, la Ley General de la Vivienda o "Ley
de Reforma Urbana" consolida este status, dándoles a los residentes
la oportunidad de pasar a ser propietarios valorando el tiempo que
pagaron arrendamiento, más la diferencia faltante para cubrir la totalidad
del valor de su vivienda. Los acreedores de vivienda nueva reciben
un contrato a pagar en un plazo de 20 años.
El magnánimo Estado realiza esto en el espíritu de que los flamantes
nuevos propietarios vayan a invertir en sus viviendas y se hagan cargo
de su mantenimiento, sacándose "un peso de encima". Que
esto no resultó así, lo atestigua entretanto el precario estado de
las edificaciones antiguas del barrio Viejo de La Habana, por una
simple razón: el mantenimiento de edificaciones antiguas, a veces
palacios de valor histórico-cultural, es oneroso. Los modestos sueldos
generalizados de los propietarios no alcanzan a cubrir inversiones
que por otro lado ameritan para la restauración, de conocimientos
técnicos y habilidades artesanales. Esto no significa que no se haya
invertido o que no se hayan alcanzado logros en cuanto a mejoramiento
de la calidad de standard de las viviendas.
Han existido dos modalidades de gestión o autogestión urbana de vivienda:
a) una fomentada
directamente por el Estado: las micro "Brigadas Laborales",
y
b) la modalidad
de gestión o autogestión "privada".
La Gestión de la Micro-Brigada era una forma de acceder al alojamiento
"por la vía laboral", es decir, se forman brigadas dentro
de los centros de trabajo dedicados a la construcción de vivienda
con el fin de restaurar edificaciones ruinosas. Luego, dentro de una
asamblea, se distribuían las viviendas terminadas a los colegas más
necesitados y a los de la fábrica. Este modelo fué criticado con razón,
por ser exclusivista, es decir, no favorecía a gente necesitada que
no tuviera vinculación directa con estos centros de trabajo. Por lo
tanto, se buscó otro mecanismo de acceso al hábitat, cambiándose las
"Brigadas Laborales" por las "Brigadas Sociales",
que a diferencia de las anteriores se dedicaron a sanear áreas insalubres
con criterio social de saneamiento más integral (erradicando "ciudadelas",
"cuarterías" o áreas tugurizadas).
En ciuanto a la gestión o autogestión "privada" ó, el "esfuerzo
propio", los dueños de un inmueble podían explotar comercialmente
los departamentos contenidos en él mediante dos variantes: renta en
"inquilinato", o venta.
Sin realizar inversiones, se mantenía la vivienda "en cuartería",
es decir, habitaciones sin baño o cocina individual, generalmente
edificios de hasta cuatro pisos con pasillos interiores que dan hacia
un patio de luz central. En la planta baja se hayan situados los servicios
higiénicos y las cocinas colectivas. En una segunda etapa, el propietario
decide convertir "la cuartería" en departamentos, dotando
de baños y cocinas a las dependencias individuales. Los aposentos
sobrepasan los 4 metros de altura, lo que ha posibilitado la modalidad
de construír un entrepiso dentro de los pequeños departamentos, llamado
la "barbacoa", que duplica el espacio útil. Mediante la
habilitación de dormitorio en el altillo, quedando abajo el estar
y el comedor al lado de la cocina y el baño con ducha, los departamentos
logran un standard modesto, pero muy superior al de la "cuartería".
Con la Ley de Reforma Urbana, mediante disposición transitoria dentro
de la citada Ley, los inquilinos que vivían en viviendas consideradas
como "precarias", no necesitaban pagar arriendo, ya que
se daban en régimen de usufructo gratuito mientras no contaran con
los servicios necesarios y con las condiciones sanitarias y un standard
mínimo de habitabilidad indicados por la ley. Al existir usufructo
gratuito, los inquilinos ya no cuentan con un propietario que los
controla o que impide en el peor de los casos que se intervenga en
los espacios.
Los nuevos propietarios intervienen en autogestión mejorando la calidad
de las viviendas. La modalidad descrita adolece de la calidad técnica
requerida para este tipo de refacciones constructivas, ya que la asistencia
técnica por parte del Municipio ha sido escasa, lo que ha tenido como
resultado un gran número de "soluciones habitacionales anárquicas",
contaminación parcial de la Bahía debido a evacuaciones directas de
heces, problemas de estabilidad debido a barbacoas mal construídas
y otros.
Sin embargo, los logros positivos son los más, considerándose que
hasta ahora, el 80% de viviendas con usufructo gratuito han alcanzado
mejoras en su grado de habitabilidad. Pero, a pesar de todos los esfuerzos
desplegados hasta ahora, tanto públicos como privados, no han sido
capaces de satisfacer la enorme demanda existente para la restauración
de tipología doméstica, pública y comercial (¿rehabilitación participativa
subsidiada?).
El gran reto consiste desde ya en reunir e integrar todos los recursos
disponibles para el logro de una metodología de Estrategias de Rehabilitación
Integral Urbana, dentro de la cual la tipología doméstica requerirá
del mayor esfuerzo, tanto debido al aspecto cuantitativo como a las
limitantes financieras de este sector frente a la tipología comercial
y pública.
Capacidad
de gestión: dinámica participativa
Obviamente, la experiencia anteriormente enunciada propone por lógica,
el desarrollo de metodologías de gestión urbanas participativas, en
las cuales el sujeto social está directamente involucrado en la toma
de decisiones concerniente a sus intereses comunitarios y personales.
Sin embargo, la experiencia asimismo no nos recomienda una autogestión
individualista, sino un proceso barrial comunitario enmarcado "dentro
de una infraestructura de apoyo técnico, administrativo y financiero".
Dentro de esta infraestructura, los actores debieran tener origen
mixto interdisciplinario, interviniendo entes integrados Municipales,
Universitarios, ONG's y otros, junto a los grupos metas comprometidos.
Por medio del esfuerzo propio de la población, históricamente se han
construído más viviendas en Cuba que las producidas por el Estado
directamente..., si bien en dicho impacto de producción popular no
estuvo ajeno el Estado, garante de servicios sociales esenciales,
suelo y recursos materiales, faltó el desarrollo de modelos de organización
social más eficaces, no hubo la asesoría técnica que requieren estos
procesos al nivel urbano, para que resulten más efectivos, así como
han sido excepcionales los casos en que se implementaron métodos participativos.
El esfuerzo propio de la población en realidad se ha caracterizado
por ser un proceso de enfrentamiento individual por cada familia de
sus problemas, principio distante de la cultura de cooperación y hermandad
fomentada en la población cubana.
... Muchas
veces se ha planteado si la puesta en práctica de experiencia de ayuda
mutua o cooperativas no representarían una mayor eficiencia de la
mano de obra popular, un mayor aprovechamiento de los recursos materiales
al poderse proyectar conjuntos en vez de casas aisladas, una mayor
optimización del suelo urbanizable y posiblemente la perdurabilidad
de relaciones vecinales más sólidas constatables en un mejor cuidado
del inmueble y el entorno urbano...(2).
FIGURAS
1.
Plan Maestro de La Habana Vieja, Sectores de Protección.