Editorial

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DOI: 10.5354/0717-5051.2004.5080

Resumen

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Abstract

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Armando de Ramón
Fotografía por gentileza de la familia de Ramón.



Entre los desafíos que propone una revista dedicada al Urbanismo, hay tres que son difíciles de enfrentar: tratar de ser consecuentes, rigurosos y permanentemente abiertos a la compleja y cambiante realidad de la ciudad y la región.

Cumplir con tales retos es nuestra aspiración, especialmente en nuestros días de tantas abdicaciones y resignaciones.

Por eso mismo es que no podemos dejar de rendir un homenaje a un notable trabajador que nos ha dejado, físicamente, el 28 de febrero pasado, después de enriquecer el patrimonio del conocimiento de la ciudad y la sociedad chilena, precisamente porque a lo largo de su cometido, que fue cuantioso, respetó y cuidó a los demás y fue tan tesonero, disciplinado y abierto a las opiniones de los otros que llegó a convertirse en un modelo de realización académica.

Nos referimos al don José Armando de Ramón Folch (1927 - 2004), Premio Nacional de Historia de 1998, Sociólogo, Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales, Profesor Emérito del Departamento de Historia de la P. Universidad Católica de Chile, destacado docente y autor de numerosos libros y artículos sobre economía e historia urbana.

En nuestra casa tuvimos la suerte de escuchar, en una sesión de trabajo, un diálogo entre don Armando y el Profesor Horacio A. Torres de la Universidad de Buenos Aires, también recientemente fallecido, acerca de la necesidad de analizar conjuntamente la evolución de Santiago y Valparaíso para explicar el desarrollo metropolitano de Santiago, así como varios alcances relativos a la necesidad de la acción interdisciplinaria.

Nos consta que algunos de los argumentos esgrimidos esa tarde, con generosidad chispeante, sirvieron de antecedente al libro que entonces escribía acerca de la capital (“Santiago de Chile; un repaso por el origen y evolución de la capital del país”, editado en 1992 y revisado en el 2000), y probablemente utilizaba en su último trabajo, sobre Valparaíso, que quedó sin editar.

Hemos rescatado la cinta grabada en aquella ocasión, para transcribirla en un documento que publicaremos más adelante.

Ahora bien, en este noveno número de revista de Urbanismo el antropólogo chileno Nicolás Gissi, reflexiona sobre la segregación espacial e identidad de los inmigrantes mapuches residentes en la Región Metropolitana. El estudio sobre el que se basa está centrado en lo que se puede denominar una “organización mapuche informal”, aludiendo a la existencia de una incipiente sociedad y cultura mapuche en el Gran Santiago, más allá de la adscripción en asociaciones étnicas formales. Gissi postula que esta emergencia cultural se vería fortalecida por la auto-segregación mapuche en ciertas áreas residenciales de la capital. Su estudio sostiene que la segregación espacial de los mapuches, junto a sus efectos negativos (en buena medida, aquellos que afectan a los pobres urbanos), tiene importantes efectos positivos: contribuye a la conservación y renovación de la identidad y cultura mapuche, y los fortalece políticamente.

Rodrigo Mora e Isabel Zapata refieren el proceso de apertura de pasajes peatonales ejecutados por la comuna de Providencia de Santiago, a partir de 1970. Exponen y evalúan la propuesta inicial versus su desarrollo durante los últimos treinta años, al tiempo que se examinan los cambios normativos que la operación ha desencadenado.

Desde Brasil, Sandra A. Leão Barros observa cómo la escala barrio hace mucho se hace presente en el paisaje urbano recifense. Barrios que son verdaderos ‘genius loci’ del Recife: Apipucos y Casa Forte, ‘ingenios’; Poço da Panela, ‘parroquia’; Apipucos y Casa Forte, ‘arrabales’; todos ‘barrios’ hoy. Es en esta escala donde hay más convergencia entre el espacio geométrico y el espacio social, donde es más fuerte el sentido de lugar urbano, presentándose siempre una forma y un tamaño, un límite político-administrativo que lo representa frente al Estado y una carga histórico-cultural de la sociedad a que pertenencen. Relacionar esas características con los barrios estudiados en un biés histórico-temporal es la propuesta de este artículo.

Desde Argentina Miguel Rótolo, nos hace observar que pocos comprenden a la arquitectura como un instrumento para construirla, y casi nadie entiende su rara mezcla de poder e impotencia. La construcción de la ciudad aparece como una compleja relación entre distintos agentes, cuyas acciones generan una metástasis en el tejido urbano. Conocer la manera de actuación de estos agentes y la organización de las políticas del Estado, permite encontrar elementos para incidir, persiguiendo efectos que redunden en beneficios para la ciudad y sociedad en general. Se refiere aquí experiencias en Mar del Plata.

Presentamos también la primera parte de una investigación FONDECYt de Alfonso Raposo y Marco Valencia, donde se intenta una interpretación crítica de la obra de la Corporación de Desarrollo Urbano, CORMU, en Santiago. En el objetivo de trazar una perspectiva histórica en donde se sitúe la personalidad institucional de CORMU, se tiene como referencia el proceso de institucionalización del Sector Vivienda y Urbanismo a partir de 1964, en nuestro país. En el contexto de los acontecimientos socio-políticos de la época se considera las políticas territoriales, las espectativas de la opinión pública y del sector privado, así como los aportes de la asistencia técnica internacional a la gestación y puesta en marcha del Sector. Se examina luego la estructura de CORMU, en términos de su organización, competencias y atribuciones. Se focaliza la atención en las orientaciones internas del accionar de CORMU y se visualiza los rasgos generales de su labor habitacional en Santiago en los períodos gubernamentales de Frei y Allende. La segunda parte de este trabajo será presentado en revista de Urbanismo N°10.

Finalmente, en nuestra sección Memoria Histórica, los investigadores M. Isabel Pavez R. Y Antonio Sahady V. indagan en uno de los edificios del Barrio Cívico, obra de René Aránguiz Saravia y Luis Muñoz Maluschka. Como sabemos, este último contribuyó al Barrio Cívico para efectos del mejor cumplimiento de las ideas de Karl Brunner y Carlos Vera, en su calidad de Jefe de la Sección de Urbanismo de la D.G.O.P. Hoy, los autores focalizan una obra de arquitectura integrada al megaproyecto de diseño urbano, señalando un área de estudio no cubierta para la microinvestigación en arquitectura moderna en Santiago. Frente a la homogeneidad externa que impone el gran conjunto, es posible la expresión de una rica diversidad en los espacios introvertidos de la obra de arquitectura.